Archivo | marzo 2017

EL FANTASMA ENAMORADO

EL VALLE DE LOS DRAGONES

 

Un valle en el que nadie ha explorado sus entrañas. Un lugar mágico, cargado de amor. Fersán.

El valle está protegido por altas montañas. De las montañas caen bellas cascadas formando arroyos, por lo que mantenía el valle completamente verde. En el centro hay un profundo lago, según dicen, si te sumerges, jamás tocarás el fondo. En sus profundidades viven ondinas. Unas ninfas hermosas adaptadas a unos hábitos anfibios.

Todo en el valle es paz. En Fersán vive el mayor grupo de dragones, hay alrededor de quinientos. ¿Quiéren saber por qué hay tantos dragones en el valle?

Calm, es un guerrero procedente de Wesyt, un lugar más allá de las montañas. Un poblado de Hunos. Desde hace cientos de años han vivido en el valle.

El hábil guerrero descubrió el secreto de los dragones.

Antes del amanecer, Calm decidió recorrer el inmenso y hermoso valle. Se sentía atraído por los dragones. Desde niño su abuelo contaba cientos de historias.

Calm era amante de los animales, siempre llevaba como mascota a una pantera negra y a un cuervo. Les acompañaban en sus aventuras.

El guerrero estuvo unos días en las montañas. Las cimas estaban nevadas y se ocultó en una gruta para evitar congelarse de frío. Encendió una hoguera y puso una deliciosa liebre que había cazado. Calm, caza simplemente por supervivencia, tenía claro que había que proteger a los animales.

La pantera estaba descansando cuando sintió un gran rugido. El felino se puso de forma defensiva. Algo monstruoso salió de lo más profundo.

Calm agarró su hacha. Se trataba de un dragón inmenso.

–Joven, ¿qué haces en mi hogar? Márchate –anunció el dragón.

El guerrero hizo señas a la pantera y rápidamente se tendió en el suelo.

–Voy al valle. Me gustaría visitar su belleza natural. Jamás he visto un dragón –dijo Calm.

–Tienes a uno cerca de ti. Los dragones no somos malos como nos han descritos a lo largo de la historia. Voy a contar por qué en el valle hay tantos dragones.

En el valle vivía una pareja de dragones. Pronto el valle se llenó de hombres armados, simplemente querían conquistar el valle y construir pueblos y ciudades. Hasta que un día, un brujo llamado Cruk hizo un hechizo. A todas esas personas fueron convertidas en dragones.

–Ahora entiendo por qué hay tantos dragones. Vivo en Wesyt, allí mis padres me contaban historias de dragones. Los hombres siempre han querido destruir todo a su paso, sin importar nada. Ahora no puedo creer lo que estoy viendo. –dijo el guerrero.

–Vayamos fuera de la cueva, voy a enseñarte el valle –comentó el dragón.

Algo mágico presenció Calm. De las montañas más altas, emergía una fuerte luz. Iluminaba el valle danto un tono perfecto.

En el lago, el guerrero presenció a una manada de dragones. Había pequeños, incluso de diferentes especies. Algunos volaban, otros se sumergían en las transparentes aguas del lago.

–¿Cómo puedo hacer para que los dragones vuelvan a tener su aspecto humano? Preguntó el guerrero.

–Simplemente sentirlo con el corazón. El problema de los seres humanos, han perdido valores espirituales, no saben amar, por eso hay tantas batallas incomprendidas. Si deseas que esos dragones vuelvan como antes, tienes que amar –dijo el dragón.

El guerrero hizo caso. El valle se convirtió en cientos de personas. Niños, ancianos, mujeres, guerreros. Todos tomaron conciencia.

Calm no podía creerlo. Unos dragones quisieron quedarse en el valle, porque estaban felices.

El guerrero pidió un deseo. Se transformó en un dragón. Lo que sentía en ese valle, jamás lo había presenciado.

Su familia estaba triste y un día fue el dragón a visitar Wesyt.

–No teman, soy Calm, he decidido convertirme en dragón. Siempre estaré en el valle. Nunca moriré, así que cuando vosotros queráis, podéis ser dragones. Os esperaré siempre.

Su madre sollozaba, pero lo entendió. Era la felicidad de su hijo. Algún día, todos serían dragones y el valle seguiría emanando amor eternamente.

 

 

MUERTE DE UN CRUZADO

 

 

Veo a mi ejército alejarse del campo de batalla. No puedo moverme, ni gritar. Mi cuerpo me duele, una lanza ha atravesado mi cuerpo. No entiendo cómo puedo a ver a mi ejército si estoy tumbado en el suelo con los ojos cerrados.

Por un instante, sentía un intenso dolor, ahora ha desaparecido, me encuentro bien. Es algo similar a la paz, sí. Es una paz intensa, increíble, no puedo describir lo que siento. No oigo nada, pero si percibo el viento acariciar mi cuerpo.

La arena del desierto sepulta mi cuerpo inerte, al igual que todos los cuerpos que yacen a mi alrededor, y mi alma siente el amor de Dios. Gracias que no he sufrido, ahora soy consciente que ha llegado mi hora… Cada vez siento más amor, una paz tan fuerte, que jamás podríamos describir. Es como si tu madre besara tus mejillas, una sensación placentera y eterna. No quiero que estéis tristes, porque estoy en un jardín de amor. Ahora entiendo por qué mi ejército abandona el campo de batalla, porque estoy muerto. Mi alma dicta estas palabras y por eso escribo, para transmitir lo que siento.

EN EL NOMBRE DE DIOS

 

Marsella, sur de Francia, año 1200.

Clerk es un caballero Templario, ha sido encomendado una dura misión; salvar a un gran número de personas. Han sido condenadas por herejía. Clerk cree que la Iglesia está en todo esto. El Gran Maestre, Felipe de Plessiez ha elegido a su mejor caballero para investigar la trama y saber quién o quiénes son los culpables. Ya han muerto en toda Francia unas cien mil personas. Lo peor de todo, nadie ha averiguado ¿por qué tantas personas son condenadas a la hoguera?

–Gran Maestre… no puedo creer cuántas personas han muerto. No podemos permitir que mueran más. Algo extraño hay en todo esto. No entiendo por qué hacen esto –dijo Clerk.

–Eso mismo me pregunto. Tenemos que impedir más muertes. Dios sabe cuántas vidas se han ido a su Reino. Por eso te he citado, para que investigues. No me cuadra tantas personas muertas en la hoguera. Tanto sufrimiento. ¡A cambio de qué!

–Mi señor… no os preocupéis. Voy a indagar y voy a saber qué pasa en Marsella –comentó el Templario.

Clerk cogió su espada, el escudo triangular, un arco y un puñal. Bajó al establo y fue en busca de Salka, su caballo. Un hermoso purasangre de color blanco. El Templario se despidió de su líder y levantó el brazo en plan de venganza.

–¡Mucha suerte! Gritó el Maestre.

Clerk recorrió cientos de kilómetros, por los serpenteantes caminos del sur de Francia. Tenía claro que iba a luchar y desmantelar quién está detrás de tantas muertes. ¡Por Dios no permitas tantas muertes de tus siervos!

Cuatro días sin descanso llegó a la bella ciudad de Marsella. Entró por las murallas y observó que estaba fuertemente custodiada por guardias. Uno de los guardias dio una orden y detuvieron a un grupo de personas que se congregaban en la puerta principal de la ciudad.

Clerk vio entre las personas a mujeres y niños. El Templario se acercó a los guardias, pero uno de ellos le amenazó para que no se acercara. El valiente caballero agarró la empuñadura de su espada y el guardia se acobardó.

–¿Adónde van toda esas personas? –gritó el Templario.

Un guardia que iba delante de la multitud se detuvo y agarró su lanza de forma desafiante.

–Van a la hoguera, son todos brujos –añadió el guardia.

–¿Por qué son todos brujos? ¿Quién ordena esta atrocidad? –preguntó Clerk.

–¡Váyase de aquí! De lo contrario seréis condenado a muerte –dijo el guardia.

Seis guardias rodearon al caballero y lo llevaron junto con la multitud.

Subieron una calle y al final entraron en una abadía. A su entrada había más guardias. Entre los guardias había un señor bajito y encorvado. Tenía una larga barba blanca.

–Mañana serán todos quemados, ante los ojos del Señor –admitió el señor bajito.

Ese señor bajito se trataba del abad, Jaset, un líder cristiano realmente enloquecido por la fe cristiana. Él es el causante de tantas muertes en Francia.

El Templario fue llevado a una celda junto con mujeres y niños.

Clerk tranquilizó a las personas allí reunidas. Los niños lloraban asustados, había algunos que no superaban los dos años de edad.

–No os preocupéis, saldremos de aquí. Tenemos que pensar en una estrategia, antes de mañana. Necesito a un joven hábil.

Un adolescente llamado Kelin logró escapar de la celda y burló a los guardias. El Templario le había dado una carta para que se la entregara al Gran Maestre.

Clerk curó a una señora mayor, estaba muy débil, estaba desnutrida.

–Guardia, abra por favor, tenemos a una señor muy enferma, si no come, morirá –añadió el caballero.

–Sois brujos, moriréis todos –dijo el guardia.

–¿Crees en Dios? Él no quiere que haga estas cosas, por favor, abra la celda –comentó el Templario.

–Sí, creo en Dios. Vosotros adoráis al Diablo –comentó el guardia.

–No es cierto. Son personas que creen en otros principios, no quiere decir que se merezcan la muerte de esa forma. Si nos ayudas, Dios te ayudará –dijo Clerk.

El guardia no hizo caso y se marchó por un estrecho pasillo.

La señora mayor murió. No pudo resistir. Los niños lloraban, las mujeres se abrazaban a sus hijos y repetían.

–Señor, no deje que tus hijos sufran.

Clerk estaba muy descepcionado, la noche fue pasando lentamente y el joven no regresaba. La desesperación se incrementó. Algunas mujeres quisieron morir antes de ser quemadas vivas.

Ningún guardia nos trajo nada de comida y los niños estaban muy débil.

–Dios, no permitas a tus hijos sufran, en tus manos dejo sus espíritus –dijo el caballero.

Un grupo de guardias entraron en la celda y las personas fueron conducidas a una plaza donde había montañas de leña y medio centenar de estacas.

Cada mujer fue atada a una estaca y sus hijos fueron separados. Clerk fue atado a un gran poste de madera. Su caballo apareció en la plaza y comenzó a relinchar. La plaza se llenó de caballeros Templarios y se formó una batalla contra los guardias del abad.

Clerk consiguió desatarse y fue liberando a cada una de la personas. Los niños se reunieron con sus madres y el Gran Maestre trajo al valiente adolescente, que sin él habrían muerto todos quemados.

El abad fue detenido, acusado de asesino. Mató a lo largo de diez años a más de trescientas mil personas. La Iglesia lo condenó en la hoguera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BUSCANDO A MI OTRA ALMA

 

Mi hermana desapareció y jamás supe nada de ella. Nos separamos cuando éramos pequeños. Quiero buscarla, algo me dice en mi interior que está viva en algún lugar. Antes voy a contar que fue lo que realmente sucedió.

Año 1145.

Era otoño, recuerdo como caían las hojas de los árboles, cerca de casa, me asomé a la ventana y vi un paisaje hermoso. El suelo estaba adornado por un manto de hojas doradas.

Mi hermana cumplió los tres años y soy tres años mayor que ella. Siempre jugábamos cerca de casa, en el viejo granero. Una tarde, mi madre enfermó y días después murió de neumonía.  Desde entonces mi padre perdió la razón y nunca volvió a ser como antes, nos trataba muy mal, incluso nos pegaba con un cinturón de cuero. Pasé una infancia terrible. Una noche oí a mi hermana quejarse, subí al desván y mi padre estaba jugando a Andy. Era un juego muy desagradable, ella estaba desnuda y mi padre acariciaba su cuerpo. Llegué a odiarle, incluso pensé en matarle. Un día llegó la desgracia a casa. Esperé que mi padre se levantara y lo seguí, cogí un puñal del cobertizo y fui tras él muy silencioso.

Cuando vi a mi hermana desnuda, clavé a mi padre el puñal. Los dos huimos de casa y estuvimos cuatro semanas viajando. Llegamos a un pueblo tranquilo rodeado de montañas, Flok, al este de Austría.

Unos días después fuimos arrestados y condenados por el asesinato de mi padre y jamás volví a ver a mi hermana. Ya han pasado veinte años y sé que está viva, tengo que encontrarla. He escapado del orfanato donde estuve encerrado.

Mis primeras pistas me condujo a Francia, a una pedanía entre París y Versalles. Durante varios meses estuve trabajando en una herrería y gané algo de dinero. El señor que me contrató para trabajar, se convirtió en mi mejor amigo. Pasaron algunos años y me compré una casa y comencé a cultivar, y criar animales, sobre todo ovejas.

No dejaba de pensar en mi hermana, era como si mi otra alma mi dijera, está viva. ¡No te rindas! Sé que mi vida no fue fácil. Pasé mucho tiempo encerrado en un orfanato y fui sometido a toda clase de torturas. Por causa del destino Dios me ayudó.

Tenía hambre y entré en una taberna a las afueras de Polss. La tabernera era una mujer hermosa, nos quedamos mirando el uno al otro, como si conociéramos de antes. Su mirada, sus ojos azules, estaba seguro que se trataba de Andy. Elle me reconoció de inmediato.

Nos abrazamos y sentimos ese amor entre hermanos. Hemos tardado casi veinte años en encontrarnos. Ella está felizmente casada y tiene una niña llamada, Alba. Jamás hablamos de nuestra infancia, le dije que también vivía en el pueblo y me dedicaba a la crianza de animales.

Le di gracias a Dios, encontré a mi otra alma. Mi corazón sentía felicidad y aprendí a desafiar a mi propia vida, supe que las cosas difíciles no son imposibles, siempre que  pongamos todo nuestro corazón.

EL SECRETO DE AMBIM

 

En unas tierras lejanas, más allá del horizonte, existe Ambim. Una ciudad milenaria perfectamente construida. Sus edificios son tan modernos que no son acordes con la época que comenzó a construirse. Una tecnología perfecta, como si alguien muy sabio indicara a sus pobladores los secretos de la arquitectura en Ambim. Hay diversas teorías, pero nuestro protagonista consiguió y llegó al final, desmanteló el secreto. ¿Queréis conocer el secreto?

Akim es un noble caballero procedente de Turquía. Son de los pocos sarracenos que se convirtieron al cristianismo. Siempre se ha sentido atraído a la historia antigua, sobre todo al misterio de la ciudad de Ambim, una ciudad construida por dioses. ¿Quiénes fueron esos dioses? Quizás unos seres bajaron de las estrellas e impartieron una tecnología única, nuestros Hermanos del Universo, así le denomina nuestro protagonista.

Akim se reunió en la corte del rey Balduino V de Jerusalén, el motivo; buscar la ciudad de Ambim. El rey nunca le creyó, decía que era una ciudad inventada por un antiguo rey babilonio.

Nuestro protagonista salió muy decepcionado de la reunión, no llegaron a ningún acuerdo. Gerard de Meder, un caballero Templario sintió cierta curiosidad y pidió permiso a Akim para ir juntos en busca de la ciudad de los dioses.

–He oído cuando estabas hablando con el rey sobre Ambim. Siempre me ha gustado saber dónde está esa ciudad. Vayamos al templo de Salomón, allí estaremos más seguro –dijo el Templario.

–Gracias, sí sé dónde está esa ciudad. Es una ciudad única, construida por una civilización muy similar a la de los egipcios. Eran buenos constructores y aprendieron teorías astronómicas muy avanzadas, casi imposibles. Vayamos al templo –aseguró Akim.

–Interesante… creo en todo eso, creo que esa civilización tuvieron visitas de los dioses –dijo el Templario.

–Efectivamente, mi teoría es muy acertada sobre la construcción de esa ciudad. Esos dioses fueron unos seres bajados del cielo, incluso describen como “carros de fuego” era como se desplazaban estos dioses. Me gustaría ver esta ciudad –dijo Akim.

Gerard enseñó a Akim unos paparos encontrados en Egipto, en la ciudad de los reyes. En esos papiros encontraron respuestas muy acertadas sobre la construcción de las pirámides. No es que la construyeran los egipcios, sino unos seres muy poderosos ayudaron a levantar unos inmensos edificios construidos de forma triangular perfectamente diseñada para la época. Incluso en los papiros figuraban unas fórmulas matemáticas para dichas construcciones.

–Es justamente lo que ocurrió en Ambim. Una ciudad con edificios enormes, una ciudad muy avanzada para la época. Mañana vamos a salir en busca de la ciudad de los dioses –dijo Akim.

–Es preferible que pasemos aquí la noche. Por la mañana partiremos hacia la Ambim. ¿Dónde está ubicada esa ciudad? –preguntó el Templario.

–Según mis investigaciones, debe está pasado Egipto, al norte de Libia. Mi instinto no me va a engañar. Sé que antes que se construyera las pirámides, ya estaba construida Ambim –dijo Akim.

Esa misma noche diseñaron un mapa para la búsqueda de la misteriosa ciudad. Descansaron un rato, y antes del alba cargaron varias mulas con suficientes alimentos, para soportar el peligroso camino hacia Libia. Atravesar el inmenso desierto libio y desafiar las altas temperaturas. Akim tenía asimilado llegar a descubrir la ciudad de los dioses. Por muy difícil que fuese.

Meses de travesía y llegaron a la ciudad del sol, justamente cerca del horizonte, se alzaba los inexpugnables edificios, algo más allá de la condición humana, algo complicado de entender. ¿Cómo pudieron construir sus pobladores edificios tan perfectos. Incluso llegaron a descubrir una constelación a la perfección, Orión.

Gerard no puede dejar de pensar en la tecnología de aquella civilización antigua. Incluso en el año 3150 a.C. cuando comenzó el Imperio Antiguo en Egipto, ya estaba construida Ambim. Para el Templario no le cuadraba dicha época, era imposible, casi no sabían como se utilizaba la polea. Los edificios eran todo belleza y perfección. Incluso el sol cuando daba sombra, podías calcular ciertas fórmulas matemáticas. Unos cálculos perfectos.

Akim tenía una teoría mucho más convincente.

En el año 6000 a.C. una carroza de fuego cayó sobre Libia. Una tribu de nómadas fueron los primeros en recibir instrucciones para construir la ciudad. Era una prueba de la sabiduría del universo. Una especie de mensaje hacia los visitantes de la Tierra. Así sabrían el poder del cosmos.

El Templario vio clara la teoría de Akim, era una realidad, aunque muchos seres humanos no están tan desarrollados a nivel mental como para pensar en una teoría de fuera de la Tierra.

La ciudad está deshabitada, pero todavía conserva sus hermosos edificios. Al sur de Ambim hay unas figuras elaboradas de bronce de unos ocho metros de altura. Tienen puestos unos cascos sobre la cabeza.

–Creo que esos dioses no podían respirar en ese mundo, por eso necesitaban protegerse –dijo Akim.

–Eran gigantes, ahora entiendo como pudieron levantar piedras tan pesadas. El corte de las piedras eran perfectas, era imposible cortarla con herramientas –aseguró el Templario.

Akim encontró un objeto sagrado del tamaño de un anillo. Los dos aventureros vieron como la ciudad fue cambiando, era una sensación muy extraña. Como si hubieran viajado a través del tiempo al año 6000 a.C. incluso vieron a los habitantes adorando a un ser lleno de luz, los Hermanos del Universo. Así le denominaron.

El Templario quedó convencido y vio realmente como se construyó la misteriosa ciudad.

El objeto era de aquellos dioses, que en su día bajaron de las estrellas para ayudar a la raza humana.

 

 

 

 

LA VENGANZA DEL VIKINGO

EL AMULETO DE ESY

 

París, año 1080.

Tery es un honorable caballero que se siente atraído a los objetos antiguos. Mientras cabalgaba por las afueras de la bella ciudad, encontró algo que cambió su vida para siempre. Algo muy antiguo, quizás de una antigua reina sueva.
Hacía un día de intenso calor y Tery decidió descansar bajo la sombra de un frondoso chopo. Cerca del árbol había un río, por lo que se refrescó el rostro. En el fondo del río observó un objeto muy brillante, era tan brillante que el caballero tuvo que tapar sus ojos con sus manos. Consiguió el objeto y se lo llevó a su castillo.
Era hermoso. Muy similar a unas sortijas. Su color dorado brillaba como el sol.
El caballero, antes de dormir volvió a examinar el objeto, descubrió unas extrañas iniciales. ES 460.
Tery no sabía qué tenía sobre sus manos. Con el cansancio quedó dormido.
Tuvo un sueño que le ayudó a buscar respuesta al misterioso objeto.
Veía a una doncella muy hermosa, tenía el cabello muy largo y sus ojos eran azules. En su mano derecha tenía las sortijas que había encontrado el caballero. Al parecer se le había caído al río y nunca la encontró.
Tery despertó a medianoche y fue al río. Allí estaba la hermosa doncella.
-¿Qué hacéis bella dama? -Preguntó el caballero.
-Estoy buscando mi anillo, lo perdí hace mucho tiempo, aún no lo he encontrado.
-¡Es éste! Lo encontré hoy en el fondo del río -admitió el caballero.
La doncella sonrió y comentó. -Sí, es mi anillo, me lo regaló mi padre. Yo soy la reina Esy, reina de los suevos.
El caballero besó los labios de Esy. -¡Te quiero! ¡Te quiero! Tras repetir varias veces ,desapareció.
Tery investigó y se trataba una reina que vivió en el año 460.

FUERTE AGONÍA

RANSTAFOL

 

Hacia el año 1230, ocurrió algo espantoso en una pequeña localidad al norte de Alemania llamada, RANSTAFOL.
Un caballero de la Orden Teutónica cabalgaba cerca del pueblo, cuando le llamó profundamente la atención.
Hacía mucho frío y buscaba un lugar donde poder descansar.
A la entrada del pueblo vio a un niño de unos siete años. Jugaba con un caballito de madera.
-¿Qué haces que no estás en tu casa con tus padres? Es muy tarde.
El niño seguía jugando con su caballo de juguete, no hablaba.
El caballero se bajó de su caballo y se acercó al niño. Observó que las calles estaban desiertas. No entendía por qué estaba ese niño solo. Era como si no hubiera pasado el tiempo en ese momento. El niño no entendió al caballero y se puso en pie.
-No estés aquí -dijo el niño.
Cuando el caballero fue a montarse en su caballo, el niño había desaparecido.
No entendía nada.
El caballero se adentró en las terroríficas calles. No había personas, ni gatos, ni el ladrido de los perros. Era muy extraño.
El caballero entró en una casa. Se oía ruído en la planta superior. Subió lentamente por unas escaleras. Al final del pasillo había tres alcobas. La alcoba situada al interior se cerró violentamente.
El caballero desenfundó su espada y anduvo lentamente.
-Hola, soy Goer, busco un lugar para descansar -aseguró el caballero. Pero nadie contestaba. Llegó a la última habitación y abrió la puerta. Ante tanta oscuridad no pudo ver nada.
¿Quién cerró la puerta?
El caballero bajó las escaleras. Fuera de la casa vio a una mujer caminar por una calle transversal.
El caballero la siguió y ella dijo. -Márchate.
La mujer desapareció.
Cuando el caballero retrocedió en busca de su caballo, el corcel no estaba.
El valiente Teutónico corrió tratando de buscar la salida del pueblo, pero se había perdido
Todas las calles eran iguales.
Consiguió ver a un anciano que agarraba la mano de su nieto. Su nieto era el niño que vio jugar con el caballo de madera a la entrada del pueblo.
-Este pueblo está maldito, hemos quedado atrapados por culpa de un ataque ,por parte de unos cruzados -dijo el anciano.
-¿Estás diciendo que en este pueblo hubo una matanza?
-Así es señor-admitió el anciano.
Cuando el caballero vio a tantas personas deambulando por las calles ;comprendió que se trataban de fantasmas errantes.
El Teutónico encontró la salida y regresó a su castillo. Contó lo sucedido a sus hermanos de la Orden.
Jamás encontró respuesta al misterio de RANSTAFOL.
El maestre y él visitaron el pueblo. Descubrieron que debajo de las casas estaban los restos de sus habitantes. Cientos de esqueletos se amontonaban bajo las casas. Los Teutónicos averiguaron, que un día un ejército de cruzados franceses mataron a todos sus habitantes , para que nadie supiera qué había pasado, los enterraron bajo sus casas.

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