Archivo | diciembre 2016

LA VIDA NOS DA BUENAS RECOMPENSAS

Os voy a contar mi experiencia como caballero cruzado. He aprendido buenas cosas de la vida, os voy a contar mi vida resumidamente, os ayudará a ver la vida de una forma más positiva.

Desde mis primeros años de vida lo dediqué a trabajar con mi padre en el cuidado del ganado. Mis padres siempre han tenido ganadería y ha sido muy duro.
Cuando cumplí los quince entré en la corte del rey Guillermo. Empecé limpiando los caballos de los caballeros. Me sentía feliz ver a los caballeros de cerca.
Mi vida cambió de un día para otro, aprendí a valorar la vida y supe que todo tiene una recompensa si te esfuerzas por conseguir tus objetivos.
El rey Guillermo pasó cerca de mí y de forma muy servicial me dijo.
-He visto que te gusta ser caballero. Solamente tienes creer en ti.
Tras esas palabras, es como si entrara por mi corazón y a su vez crecer y crecer hasta llegar a subir lo más alto de la cima.
Ser caballero significa ayudar a mi familia y comprar una casa más grande, mis padres dejarían el ganado y con mi trabajo ayudaría a lo que más quiero.
Tres años después me presenté a las pruebas de nombramiento. Las pruebas fueron muy duras, incluso muchos aspirantes renunciaron el cargo. Desde el primer momento lo tenía claro. Ser caballero.
Lo importante, en estos años de formación me han puesto muchos impedimentos, pero como siempre he querido ser caballero, puedo decir que lo he conseguido. Soy muy feliz transmitiendo estas letras y al mismo tiempo deciros que siempre hay que luchar por nuestros objetivos, jamás os rindáis.
Ya han pasado diez años desde que salí nombrado caballero. Ha sido muy complicado puesto que no desciendo de familias de nobles. Mis padres han vendido el ganado y viven en una casa al norte de Escocia.

 

EL SECUESTRO DE ADIL

Sureste de Irlanda, año 1200.

Westress es un noble caballero que ha sido seleccionado para una peligrosa misión; liberar al hijo del rey de Irlanda, Sadert.

Al parecer fue atacado mientras iba con su madre de viaje hacia el norte. Unos caballeros vestidos de rojo atacaron a la guardia y secuestraron frente a los ojos de su madre a su hermoso hijo.

Cuando Sadert fue informado por su mujer sobre el secuestro preparó un gran ejército y recorrió toda Irlanda, no encontró ni rastro de su hijo.

Desesperado contrató a un caballero de Gran Bretaña, especializado en secuestros. Éste según el caballero, fue uno los secuestros más misteriosos que había investigado nunca.

La tarde del 12 de mayo de 1200 se presentó ante el rey Sadert.

-Majestad,es un honor poder estar aquí. Le serviré de gran utilidad. Según lo poco que he investigado, se trata de una orden muy peligrosa, se dedican a sacrificar hijos de reyes. Jamás he llegado ante tanto misterio. Lo resolveré majestad.

-Gracias por venir, estoy realmente triste, mi mujer lleva varias semanas sin conciliar el sueño. Cree que Adil está vivo, pero está encerrado. Ha soñado muchas veces lo mismo. Me preocupa mucho lo que me acabas de decir. Mi hijo está en manos de una secta de niños. Por favor, no quiero nada más, sólo mi hijo. Pagaré lo que me pida -explicó el rey.

-Esta misma noche saldré del castillo y me pondré a investigar. No le aseguro nada, pero estos casos son muy delicados. El niño debe estar vivo, lo presiento, pero hay que darse prisa -aseguró el caballero.

-Si necesitas hombres, dígame. Caballos, armas, alimentos, lo que quieras… sólo quiero a mi hijo -dijo el rey.

Westress montó en su caballo y comenzó la investigación. Lo primero era ponerse en manos del secuestrador. Antes de salir habló con lo reina.

-Majestad, quisiera saber qué pasó ese día. Describa tal y como ocurrió.

-Caballero… íbamos en el carruaje cuando fuimos sorprendidos por una veintena de caballeros. Nuestra guardia eran seis, murieron todos… a mí me golpearon en la cabeza -dijo la reina.

-A vos la golpearon, recuerdas cómo vestían -insistió Westress.

-Sí. Vestían con una túnica roja, no recuerdo nada más. Cuando iba a escapar con Adil, alguien me golpeó. Cuando cobré la conciencia había desaparecido -explicó la reina.

-Voy a conseguir buscar a Adil y lo traeré sano y salvo, gracias por la información -añadió amablemente el caballero.

Westress se alejó del castillo. Desde una colina divisó un pequeño pueblo. Sus casas estaban destruidas por el paso del tiempo. El pueblo daba cierto temor, tan sólo se oía a los cuervos y otras aves.

Estaba anocheciendo y tuvo que pasar la noche en el pueblo.

Entró en una iglesia abandonada y allí se protegió del frío.

Estaba pensando en la conversación con la reina, no la veía tan afectada. Westress tenía ciertos sentidos muy desarrollados, sabía que la reina mentía.

Westress por la mañana temprano oyó un ruido de un ganado de cabras.

El caballero preguntó al pastor.

-Buenos días. ¿Has visto por aquí a unos jinetes vestidos de rojo?

El pastor saludó y dijo.

-Sí, hace unos días, se dirigieron al norte.

El caballero agradeció al pastor su amabilidad. Montó en su caballo y se alejó del pueblo.

Los interminables paisajes irlandeses eran muy hermosos, Westress tenía que darse prisa, pero un jinete seguía al caballero. Westress galopó y el jinete iba aún más rápido. Era muy extraño, se comportaba de una manera muy rara.

El caballero se detuvo.

-¿Quién eres?

El jinete respondió.

-Soy de la guardia del rey Sadert. Yo estuve cuando secuestraron a su hijo. La reina está implicada.

Westress arrugó el entrecejo.

-Cómo. ¿Estás diciendo que su madre ideó el secuestro?

-Exactamente. El jefe de la secta tiene aventuras con la reina, ella también está en la secta -dijo el jinete.

-Ahora entiendo… la reina tiene una relación con el jefe de la secta y van a sacrificar al niño, a su propio hijo, tenemos que llegar cuanto antes -dijo el caballero.

El jinete ayudó a Westress, fue con él a buscar el escondite de la secta.

Realmente estaba en un lugar muy escondido. Había un edificio muy alto y en su interior estaban los jinetes de rojo.

Westress entró y subió muchas escaleras. En lo más alto de la torre había una sala con más de veinte niños. Entre ellos, Adil.

El caballero los liberó. Cuando iban por los largos pasillos, unos caballeros de rojo los siguieron.

Westress consiguió matarlos.

Los niños encontraron la salida y el jinete del rey se encargó de proteger a los niños, y sacarlo de aquel horrible lugar.

Cuando Westress llegó al castillo del rey, la reina estaba en una ceremonia. Había más reyes de otros reinados.

Adil entró en la sala.

-Madre, eres una secuestradora de niños. Todos estos niños estaban encerrados en la torre de los Denther. Una secta que adoraban al Diablo.

La madre corrió por un pasillo para intentar huir, pero Westress consiguió reducir a la reina.

-Así que ya sabemos tu pasado.

El rey no podía creer que su mujer había secuestrado a su propio hijo.

Los demás reyes eran padres que habían sido secuestrados sus hijos.

Los viente niños que había liberado Westress se habían salvado de una muerte lenta y agonizante.

La reina fue encerrada para siempre y Adil se crió con su padre. El caballero regresó a Gran Bretaña, contento por conseguir llegar al final de un caso muy misterioso, donde su principal causante era su madre.

 

 

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