Archivo | agosto 2016

EL FANTASMA ENAMORADO

Soy un fantasma errante. Desde 1212 estoy atrapado en las paredes de este castillo. Tanto tiempo encerrado, vaya tortura, vaya calvario. Lo peor de todo, estoy enamorado y sigo enamorado, busco desesperado a mi amada, por los rincones de este castillo. Día tras día, la busco, pero no aparece, mi amada no está en la abadía.Llevo años sin verla, sin sentir sus caricias, su piel, su belleza. Aunque estoy atado en las mazmorras del castillo, mi cuerpo sigue ahí, nadie ha preguntado por mí. El castillo está deshabitado y sólo quedo como fantasma errante.
He aprendido frente al amor, sé que es eterno, si amas con el corazón. Seré feliz el día que encuentre a mi amada.
Sigo deambulando por los pasillos de este oscuro y triste palacio. Aún no he entendido por qué me ataron a la pared.
El que me ató fue, el amor de mi amada.
Por eso no la veo, ella ha dejado de quererme.
Pero tengo claro, la sigo amando.

HERIDO

Oh Dios, aún siento una flecha clavada por la espalda. Pero me hace seguir, para luchar.Me arrastro por salvar mi vida, que cientos de compañeros mueren cerca de mí.
Mi sangre brota y mancha la arena dorada del desierto. Pero veo un río de sangre correr cerca de mí.
Cientos de vidas, quizás miles, perecieron en la batalla. Una guerra sin sentido, pero al mismo tiempo entre dos culturas distintas.
Veo que somos iguales, porque somos hijos de Dios.
Oh Dios, ha llegado mi hora de estar entre tus brazos. Perdono a quien disparó la flecha. Simplemente se defendía.
Quizás algún día haya paz. No creo que vea ese momento.
Ya no me queda sangre, ha salido toda.
No sé, pero alguien vestido de blanco, con una larga barba y una voz prodigiosa ha salvado mi vida.
No tengo flecha, alguien la extrajo. Me ha curado.
Con el tiempo me he dado cuenta que mi enemigo ha salvado mi vida. El mismo que disparó la flecha.

EL SEXTO PELDAÑO

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EL HOSPITAL

 

Jerusalén, año 1128.

En la ciudad de Jerusalén se alza el hospital, un lugar para cuidar y curar de los peregrinos que visitan la ciudad.

Cerí, es el Maestre de la Orden, una comunidad de monjes guerreros al servicio de las personas más desfavorecidas. Hay unos 200 monjes, muchos protegen y cuidan de familias sin hogar y facilitan comida a mendigos y personas sin hogar.

El papa Honorio II ha ordenado el cierre del hospital y ha mandado a un ejército para destruir el hospital. Cerí ha pedido ayuda a sus amigos los templarios, ubicado en el Templo de Salomón, ha pedido hora para hablar con el Maestre Hugo de Payns.

-Maestre, necesitamos ayuda de los templarios, nuestro hospital será destruido por una orden del papa. No entiendo por qué, muchas gentes están muy enfermas, otras no tienen hogar, ni alimentos, jamás entenderé, qué molesta el hospital.

-Gran amigo Cerí, tenemos que impedir que el obispo destruya el hospital. Jerusalén necesita un hospital para atender a los peregrinos enfermos y heridos. Tenemos que hablar con el rey de Jerusalén, Balduino II -comentó Hugo.

-De todas formas tendremos que poner algunos caballeros vigilando desde las murallas de la ciudad, así nos informarán -aconsejó Cerí.

Algunos caballeros Hospitalarios y templarios tomaron posiciones desde las murallas más altas.

Los dos líderes fueron para hablar con Balduino.

-Majestad, tenemos un gran problema -dijo Hugo.

El rey se puso en pie con preocupación.

-¿Pasó algo?

-Sí. El papa, viene con un gran despliegue para destruir el hospital de San Juan. Tenemos que impedirlo -dijo Hugo.

-¿Cómo sabes eso?-preguntó Balduino.

El maestre del Hospital comentó. -Majestad, lo sé, en breve estarán en las puertas de Jerusalén, algunos de mis hombres están vigilando, de momento no hay indicios de su visita.

-¡Por Dios! No podemos permitir eso. Cientos de vidas humanas corren peligro -dijo el rey.

-Esa es mi preocupación majestad. Tengo muchos enfermos controlados, otros son más graves, con lepra o tuberculosis. Están bien controlados en amplias salas, tendremos que luchar contra los hombres del papa -dijo Cerí.

-No me interesa que hay batalla, los peregrinos huirán y la ciudad no tendrá ingresos económicos -comentó el rey.

-Majestad,  ¿le preocupa los ingresos y no cientos de vidas humanas? -preguntó Hugo.

-Nosotros vamos a proteger ese hospital y la ciudad, los soldados del papa no entrarán.

Los Templarios se encargaron de proteger las dos entradas a la ciudad, los Hospitalarios quedaron en el hospital, protegieron la entrada y acondicionaron los enfermos.

Cerí puso en el hospital a su hombre de confianza, Juan de Hors. Mientras los líderes de las Órdenes vigilaron desde las murallas más altas.

Una gran mancha humana se divisaba a lo lejos. Cientos, tal vez miles de caballos galopaban. Estandartes, la mayoría franceses, navarros y aragoneses, se aproximaban, dispuestos a destruir el hospital.

El papa y algunos reyes iban a la cabeza del ejército.

Los Templarios prepararon a los arqueros. Los Hospitalarios construyeron unas balizas o estacas, para impedir que los caballeros entrasen a la ciudad.

El Hospital cerró sus puertas y los caballeros Hospitalarios tomaron las ventanas y techo.

Los soldados del papa estaban a unos metros de la ciudad y los arqueros Templarios empezaron con la lluvia de flechas.

Fueron eficaces, muchos caballeros del papa cayeron, sobre todo las primeras filas.

Pero no frenó al papa. Algunos caballeros derribaron la puerta de entrada y accedieron al interior.

No esperaban a los Hospitalarios, que esperaban cerca del hospital, mataron a todos, no dejaron a uno vivo.

El papa no consiguió entrar en la ciudad y huyó hacia las montañas.

Hugo y Cerí celebraban su victoria, lo mejor, el hospital seguía en pie.

El rey puso a su guardia en la ciudad y Jerusalén quedó protegida y los enfermos agradecieron a los Hospitalarios la salvación del hospital.

-Gracias amigo, entre todos hemos conseguido que el papa haya huido, hemos ganado -dijo Cerí.

-Estamos para ayudarnos, la unión hace la fuerza -dijo Hugo.

El hospital fue salvado de la mala intención del papa. Cientos de vidas fueron salvadas por estos valientes Hospitalarios. El papa no pudo conseguir su objetivo y volvió a Europa.

Cerí, fue nombrado como protector del Hospital de San Juan de Jerusalén.

 

LA HABITACIÓN DE ARRIBA

 

La familia real francesa ha elegido un lugar apartado de la ciudad. Sus cuatro hijos y su mujer han elegido unas vacaciones para desconectar. El rey tiene un gran castillo en Treste, al este de Francia, propiedad de sus padres durante cien años. El castillo ha estado cerrado desde 1300. Veinte años después la familia real ha decidido estar unos meses en el castillo.

El viaje fue bastante largo, en lujosas carrozas atravesaron hermosos paisajes. Bosques y verdes prados.

La familia real llevaba a tres escoltas y varias sirvientas. Cuando llegaron al castillo, era casi de noche y estaban muy cansados. El castillo era enorme y daba miedo estar en su interior. Sus jardines descuidados y la puerta de entrada estaba rota.

Los escoltas encendieron antorchas y accedieron al patio de armas. Era realmente terrorífico. Las cuadras estaban intactas y la casa de los sirvientes estaba completamente destrozada.

-Hijos, este es el castillo de mis padres, pertenecía a mis abuelos, es la primera vez que vamos a pasar unas vacaciones en este castillo -dijo el padre.

-Padre, en la ventana más alta hay una mujer saludando, tiene el rostro muy triste -dijo la hija más pequeña.

La madre miró pero no vio a nadie asomada a la ventana.

-Hija, no hay nadie, el castillo está cerrado.

La familia real acondicionó el castillo. Las habitaciones estaban intactas, pero muy sucias.

A medianoche todos se fueron a dormir, excepto un escolta, quedó vigilando las habitaciones.

Un grito se oyó en la habitación de Gren, la hija más pequeña. El escolta fue corriendo y entró en la habitación.

-¿Qué ocurre?

-He visto a una mujer, estaba muy triste, era la misma de la ventana. Tenía un corte en el cuello -dijo Gren.

-No hay nadie, seguro que ha sido una pesadilla -aseguró el escolta.

-No quiero dormir aquí, quiero ir con mis padres.

El escolta acompañó a Gren y fue a la habitación de sus padres. La madre despertó muy preocupada.

-¿Qué pasó hija?

-Madre, en mi habitación estaba la mujer que me saludó en la ventana. Tenía un corte en el cuello -dijo la hija.

Su madre cogió a la hija y la abrazó, quedaron dormidas.

A la mañana siguiente, durante el desayuno, sus hermanos comentaron, unos extraños ruidos se oyeron en la planta superior.

El padre subió para echar un vistazo. Fue acompañado por los escoltas.

Vio una habitación cerrada. La puerta estaba entablada y era imposible que nadie entrase en la habitación. Los escoltas quitaron las tablas y consiguieron abrir la puerta.

La habitación estaba intacta. La cama vestida y había un baño en el interior.

El rey no quiso entrar, sus pelos se erizaron y prefirió bajar y estar con sus hijos.

El hijo mayor dormía justamente debajo de esa habitación.

Joens, con 16 años, un adolescente muy inteligente habló con su padre.

-Padre, toda la noche, oí a una mujer llorando en su interior, después oí ruidos y gritos. No pude dormir. Puede que esa mujer haya sido asesinada en esa habitación -dijo Joens.

-Hijo, no creo en fantasmas. Quizás sea una ardilla o una rata.

-Padre, las ardillas no gritan así, estoy seguro que esa mujer necesita ayuda. Por eso mi hermana Gren vio a esa mujer -comentó Joens.

-¿Por qué los demás no la vieron?

-Padre, los fantasmas se aparecen a personas especiales y Gren es especial. Tenemos que inspeccionar la habitación -dijo su hijo.

El resto de los hijos no habían oído nada, ni habían visto a ninguna mujer.

Mori, la segunda hija, con 14 años, aseguró no ver a nadie.

-Padre, dormí muy bien, en este castillo se descansa muy bien -aseguró Mori.

Per, el tercero de los hermanos con 11 años, tampoco oyó nada extraño.

-Quizás Joens tenga razón, esa mujer fue asesinada, su alma está atrapada y necesita ayuda -dijo la madre.

Por la noche,Joens y Gren estuvieron despiertos. Recorrieron todo el castillo. No vieron a la mujer, pero si oyeron ruido en la habitación de arriba.

El escolta que estaba de guardia acompañó a los niños.

Gren vio a la mujer sentada en la cama y llorando. Estaba vestida de blanco y tenía el cabello muy largo. Intentó hablar con Gren pero desapareció en una de las paredes.

-¿Has visto a esa mujer?

-No hermana, pero si he oído el llanto.

-La mujer ha desaparecido en esa pared. Señaló Gren.

El escolta y Joens golpeó la pared y vieron que estaba hueca, alguien construyó una falsa pared.

El escolta, con su lanza comenzó a golpear la pared haciendo agujeros.

-¿Qué hacéis? -gritó el rey junto a su mujer.

-Madre, Gren vio a la mujer, desapareció en esta pared. Es muy extraño -dijo Joens.

-¡Estás diciendo que esa mujer está emparedada! -exclamó la mujer.

Un ruido fuerte se oyó en el pasillo. Nadie quería mirar. Unas pisadas y unas risas malvadas se oían en la oscuridad del pasillo.

Los dos hermanos que dormían se despertaron y fueron corriendo a la habitación de sus padres, al ver que no estaban se asustaron.

-¡Mori, Per, estamos arriba, no suban -alertó su padre.

Los dos hijos corrieron a la planta superior. Había un señor vestido de guerrero y tenía su espada manchada de sangre.

Los dos niños gritaron y el extraño señor desapareció dando un fuerte golpe en las ventanas.

Los dos hijos abrazaron a su madre.

-Hemos visto a un señor muy alto, tenía una espada manchada de sangre -dijo Mori.

-Ese caballero era su marido, mató a su mujer, seguramente la emparedó aquí -comentó Joens.

Los escoltas y el rey derribaron la pared. Efectivamente había un esqueleto. Su ropa correspondía a la mujer que veía Gren.

-No puede ser, esa mujer fue asesinada por su marido, ¿por qué? -preguntó la madre.

En la habitación apareció la mujer. Esta vez estaba sonriendo y feliz, estaba rodeada por una luz blanca.

-Mi marido vino ebrio y dijo que me había costado con su escudero, enloqueció y con su espada cortó mi garganta. Me desangré y me encerró en esta pared. Llevo doscientos años atrapada. Pero vosotros me habéis salvado -dijo la mujer.

Todos se pusieron felices porque habían salvado a la princesa Estefanía.

El rey había descubierto, en 1200 una pareja enamorada estuvieron viviendo en el castillo y su marido la mató por un ataque de celos. Después él, se arrojó por la ventana.

 

La familia real pasó unas estupendas vacaciones, salvaron a una mujer atrapada en la habitación de arriba, que estuvo durante doscientos años sin ver la luz. La felicidad reinó en todo el castillo y la familia real regresó a su hogar.

 

 

 

 

 

TRAS LA OSCURIDAD HAY VIDA

BRETX, AÑO 1367.

En la bella ciudad de Bretx, al sureste de Irlanda, existe un gran misterio, no se sabe qué ocurre realmente, únicamente, las personas desaparecen sin dejar rastro. Hay versiones de aquellas personas desaparecidas, vuelven nuevamente, de forma muy extraña, como si se convirtieran en muertos vivientes. Zrock es un holandés, especialista en casos de misterios sin resolver. El alcalde lo ha contratado para averiguar, qué ocurre a la población de Bretx y qué pasa cuando una persona desaparece.

Zrock se presentó en la casa del alcalde. No quería alarmar a la población y lo hizo en secreto. Se reunieron en un gran salón. El alcalde no tenía buen aspecto, estaba muy preocupado. No era normal tantas desapariciones durante los últimos diez años.

-Me complace tu amabilidad por haber venido. Estoy muy preocupado. La población está descendiendo de forma muy alarmante. Necesito que investigues el origen de todo esto -dijo el alcalde con preocupación.

-Es un honor. Soy experto en estos temas, pero jamás he visto caso semejante. Quiero que me expliques con todos los detalles, qué es lo que ocurre -comentó Zrock

-En 1357 hubo una familia que desapareció. La zona fue por las afueras. Lo extraño es, que no aparecieron los cuerpos. Ni hubo rastros. Fuimos a su casa y el conde de Wins no vio nada extraño.

-Un momento… ¿los cuerpos desaparecieron todos juntos? ¿Quién es el conde de Wins? -preguntó Zrock.

-Los cuerpos desaparecieron en el mismo lugar. El conde es el dueño de toda la ciudad, es extraño, siempre le ha gustado la medicina, permanece siempre encerrado en su abadía -dijo el alcalde.

-Siga… por favor.

-Al cabo de unos meses, un señor vino a verme, estaba muy asustado. Había visto a la familia desaparecida y estaban muy raros, como si estuvieran muertos. Incluso olían a cadáver. Fueron hacia mí y corrí, me dijo el señor -explicó el alcalde mientras tomaba un sorbo de licor.

-No entiendo, ¡dices que esa familia estaban muertas y caminaban! -exclamó el investigador.

-Sí, iban a comerse al señor. Lo peor fue, cuando desaparecieron más familias, más niños. En diez años han desaparecido unas 20.000 personas, es preocupante -comentó el alcalde.

-Sin lugar a dudas, veo un problema muy grave. Esas personas no son muertos vivientes, están contagiadas por algo y matan a otras personas, esas personas muertas, vuelven a la vida. Quiero hablar con el conde. ¿Dónde vive? -dijo Zrock.

-Estoy muy preocupado, por favor quiero que vaya al final de todo esto. El conde vive al norte, subiendo una colina, verás la gran casa -explicó el alcalde.

-No se preocupe, haré lo posible, muchas gracias por la información, seguiré investigando -comentó el investigador.

Zrock salió de casa del alcalde. Montó en su caballo y fue al norte. La casa del conde era terrorífica. Un lugar apartado y escarpado de muy difícil acceso.

Zrock llamó a la gran puerta.

Nadie abrió, pero descubrió una ventana rota en la parte trasera de la casa. Por curiosidad entró. Olía fatal, era como animales muertos. La sensación era bochornosa. La oscuridad y la amplitud de la casa daba cierto terror.

Caminó y bajó por unas escaleras. Zrock cayó rodando y se golpeó en la cabeza.

Alguien lo cogió en brazos y lo amordazó en una camilla de hospital.

Cuando Zrock despertó, no podía moverse, estaba amarrado pies y manos y en la boca tenía un trozo de tela.

Miró a un lado y vio una sala llena de cadáveres.

-Serás uno de ellos, cuando ellos se levanten, te devorarán vivo-dijo la persona que amordazó a Zrock.

Se trataba del conde. Era una persona obsesiva con la muerte y experimentaba con unas sustancias que el mismo elaboraba.

Zrock no podía hablar, estaba muy angustiado y no podía escapar.

El conde fue a otra sala y trajo una mesa con ruedas llenas de utensilios de operaciones.

El investigador que mucha habilidad pudo desatarse las manos, gracias a un instrumento muy afilado. Después se quitó el trozo de tela que tenía en la boca y pudo salir de aquella sala.

El conde cuando regresó de la sala, vio que se había escapado. Cogió un puñal y fue tras él.

-¿Dónde estás? no vas a escapar tan fácilmente. Mis personas están a mi merced, van a buscarte y morirás como ellos.

Zrock rompió una ventana y salió fuera de la casa. El caballo estaba muerto. Corrió por un bosque cercano. Casi sin aliento y el conde tras él.

-Hoy vas a morir, serás uno de ellos.

La casa comenzó a arder. El conde regresó para intentar apagar las llamas. Se trataba del alcalde y varios ayudantes.

-Sabemos que eres el responsable de las desapariciones -dijo el alcalde.

El conde cogió el puñal con fuerzas y corrió hacia el alcalde. Los ayudantes se pusieron delante y se detuvo.

-Mi casa está ardiendo, tengo que salvar a los cuerpos.

El conde entró en la casa y no pudo salir, la casa se destruyó por las llamas.

Zrock apareció del bosque. Estaba cansado y abrazó al alcalde.

-Ya sabemos que el conde era el asesino -dijo el alcalde.

-El conde ha perdido la razón. Inyectaba a los cuerpos unos líquidos. Los muertos cobraban vida -comentó Zrock.

El alcalde agradeció la ayuda de Zrock. Había descubierto el origen de las desapariciones y por qué. En Bretx no hubo más desapariciones y la ciudad agradeció a Zrock su valentía, había salvado la vida a más 100.000 habitantes.

 

 

 

EL ÁGUILA AZUL

 

BRITHZ, AÑO 1000.

Una ciudad ha sido atacada por un fornido ejército. Desde el norte hacia el sur, ha sido destruida. No ha quedado nadie vivo, ni los animales. Todo ha quedado bajo las cenizas de una ciudad en llamas.

El ejército procede de las tierras altas del norte de Escocia, liderado por George de Breg. Un temido general y conde a las órdenes del rey escocés, Kenneth III. Este ejército denominado Águila Azul. Los caballeros llevan sus banderas con un enorme águila azul. Son temidos en toda Escocia, por su maldad y la forma de atacar; matar sin piedad.

Peret, un ciudadano del sur de Escocia ha retado al ejército y se ha propuesto acabar con ellos y reinar en Escocia, así acabar con el mal, y empezar con un reino nuevo y bondadoso.

Peret fue un antiguo soldado del rey Kenneth, pero al ver las injusticias que cometía el monarca, decidió dejar el ejército.

El bondadoso Peret fue reclutando a gente de todos los lugares de Escocia y formar un ejército, capaz de derrotar a el Águila Azul.

Mucha gente pidió confianza y lealtad y fueron sumando soldados hasta conseguir varios miles. Cansados de su rey y un reino inundado por la maldad, decidieron enfrentarse a un ejército de asesinos.

El Águila azul se encontraba en las zonas bajas del sur de Escocia, el ejército acampó esa noche en las verdes llanuras. Planificaban un ataque certero y eficaz.

La ciudad de Charf está protegida por murallas, pero no tiene vigilancia. Alberga unos 500.000 habitantes y viven de la pesca y de la agricultura.

A medianoche el rey organizó el ataque, mientras todos dormían. Empezaron a quemar las primeras casas y los establos. Entraron en la iglesia y destruyeron el altar, después prendieron fuego.

Muchos habitante murieron quemados y asfixiados por el humo, muchos eran mujeres y niños.

El ejército de Peret iba a unos kilómetros de la ciudad y divisaron una gran columna de humo.

Cuando accedieron a la ciudad se encontraron con un drama. Muchas familias habían sido asesinadas y quemadas. La poca población que sobrevivió ayudó a rehabilitar la ciudad y Peret estuvo con ellos, hasta que por fin la ciudad quedó reconstruida.

Los hombres de la ciudad se sumaron al ejército de Peret y el ejército fue en busca del Águila Azul.

El ejército del rey preparaba otro ataque, esta vez una aldea.

¿Qué ve este rey en asesinar a tanta gente? sólo quiere temor y poder.

El 12 de Junio del año 1000 el rey comenzó el ataque, justamente cuando los caballeros iban a matar a un grupo de ciudadanos, el gran y admirado Peret apareció con su imponente ejército. El rey ordenó el ataque al valiente Peret, pedía su cabeza.

En un precioso valle, bañado por un grandioso lago se inició la gran batalla.

Los caballeros de Peret atacaron por la retaguardia y consiguieron el punto débil del rey. Éste quiso huir, pero el valiente Peret fue tras él. Una larga persecución hasta que pudo interceptarlo.

Cuerpo a cuerpo, y a espada. Los dos estuvieron mucho tiempo, pero nadie se rendía. El ejército de Peret acababa con los caballeros del rey Kenneth.

Peret, con inteligencia, logró matar al malvado rey.

Escocia fue reconstruida por un nuevo reino. Se arreglaron y protegieron las ciudades atacadas, y Escocia se convirtió en un reino de paz. Peret fue elegido como el rey más bondadoso de Escocia y evitó más muertes.

 

EL JARDÍN DE LA ELEGANCIA

En la alcazaba de un sultán vivía, Rithaz. Una doncella, era la mujer más hermosa que jamás había visto. El sultán estaba muy enamorado, la cuidaba, le daba el amor que necesitaba, estaba siempre pendiente de ella. En honor a su belleza, construyó la alcazaba.

A Rithaz le gustaba las rosas y siempre pasaba horas observando su belleza. Tenía de todos los colores.
Por la noche, unos malhechores entraron en la alcazaba y prendieron fuego.
El sultán le despertó el humo. Cuando se asomó al balcón vio que parte de la alcazaba estaba ardiendo. Rápidamente despertó a la doncella y salieron por la escalera.
Justamente al salir, una viga de madera cayó sobre el sultán y quedó atrapado. Rithz intentó ayudarle, pero el fuego avanzó fugazmente.
Ella quiso quedarse junto a él.
Días después, Rithaz despierta en otro lugar. No era en la alcazaba, era una casa de madera en medio de un denso bosque.
Había un señor muy amable. Por su ropa, era leñador.
-¿Qué me ha pasado? -dijo la doncella.
-La alcazaba estaba ardiendo. Estabas atrapada entre las llamas y no tuve otra elección que sacarle -explicó el leñador.
-¿Mi marido? estaba en el fuego… cayó algo pesado encima de él -recordó la doncella.
-Debes de descansar, has sobrevivido de milagro. Tu cuerpo estaba en llamas. Tu rostro se ha quemado por completo. No vi a nadie. Esa zona estaba en llamas -dijo el leñador.
-No puede ser, mi rostro quemado, quiero un espejo -dijo la doncella.
Cuando vio su rostro, era como si fuera un monstruo, tenía el rostro todo quemado.
El leñador la tranquilizó-. He quitado una rosa que había en tu jardín, fue la única que no se quemó.
La doncella lloraba y lloraba. Pasó días enteros llorando. No dormía y de hermosa pasó a un ogro horrible y feo.
Lo más hermoso fue cuando la rosa germinó. La plantó en una parte de la casa. Crecieron varias rosas más. En menos de un mes, se formó un hermoso jardín. El exterior de la casa se transformó en una casa llena de colores.
Rithaz se estaba cepillando frente al espejo cuando vio, como su rostro iba cambiando. Era como si las rosas dieran su elegancia y hermosura.
Cuando el leñador entró en la alcoba, no podía creerlo. La mujer se había trasformado en la rosa más hermosa de su jardín.

 

 

DIARIO DE UNA REINA

 

Año 1250.

Soy Ana, vivo en la corte del rey Andy de Irlanda. Tengo expresar mis emociones, sinceramente no estoy enamorada de mi marido. Sé que tengo grandes riquezas, pero falta amor. No llena mi corazón y estoy triste. El rey siempre viaja y nunca está conmigo, jamás me ha dado una acaricia, un beso, una mirada. Escribo estas letras para desahogarme, tengo que expresar lo que siento. Si me gustaría enamorarme, pero la verdad que sería muy difícil. Soy capaz de renunciar el trono por amor. No quiero sentir ni morir sin saber qué es amar.
Esta mañana he visto un caballero del castillo. Él ha mirado hacia la ventana y hubo un cruce de miradas. En esa mirada, supe que era mi hombre. Él sonrió, la sensación era hermosa, como si lo conociera de toda la vida.
Bajé al jardín, junto a la fuente y el caballero esperaba mi llegada.
Era un hombre respetuoso, alto, ojos verdes y cabello castaño.
-Majestad, sois hermosa. Cuando veo la luna, sé que eres la reina de la noche -dijo.
No pudo contenerme ante expresión tan hermosa. Me acerqué y sus labios besaron los míos, era tan dulce, sus caricias, su mirada brillante, su sonrisa, supe que era el hombre de mi vida.
Estuvimos toda la noche juntos, aunque parezca mentira, no hicimos el amor. Pasamos toda la noche contemplando la luna desde la ventana de mi alcoba. Hablamos cosas muy románticas.
El caballero salió de la alcoba y se marchó. Prometió que se verían nuevamente.
Tengo unos sentimientos muy fuertes hacia él, pero tengo que respetar a mi marido. No soy feliz, pero tengo que serle fiel.
Mi corazón no siente nada por mi marido, justamente viene mañana.
El sábado, la guardia formó en el patio de armas a la llegada del rey. De las ventanas del castillo, colgaban banderas de colores y la gente aclamaba a su rey.
El rey entró por la puerta principal. Iba acompañado por ocho escoltas, todos bien armados.
Esperé y mi marido saludó, cogió mi mano y besó mis mejillas. Sentí un beso helado, sin pasión.
Estuvo varios días conmigo, ni siquiera acarició mi cuerpo, llegó cansado.
Pensé en ese caballero, tuve que decidir mi vida, y lo hice. Por la mañana hablé con mi marido. Se puso furioso, incluso arrojó su plato y cuenco del desayuno.
-Eres mía, te adoro. ¿Dónde está ese caballero?
Mi marido se volvió loco, o siempre ha estado así. Corrió con un puñal en la mano.
El caballero estaba cepillando su caballo, cuando el rey agresivamente lo cogió por el cuello.
-Vas a morir.
Gracias, a que me puse en medio de los dos. Salvé la vida de mi verdadero amor.
-Quiero al caballero, por favor, necesito una vida feliz, y lo soy.
Mi marido, se arrodilló y él mismo se clavó el puñal.
-Ahora eres feliz.
Jamás supe, con el monstruo que me había casado. Pero quiso quitarse la vida.
Ahora estoy junto al caballero, el amor de mi vida, ahora soy feliz y he renunciado el trono por amor.
Dejo escrito en este diario, que no renuncié al amor, sino, me enamoré de la persona idónea.

 

 

EL MISTERIO DE LA MUJER ALADA

En los profundos bosques de Finlandia hay una antigua leyenda. Habita una mujer alada muy hermosa, llamada Misan. Si te encuentras con Misan, tienes vida eterna, porque te lleva para siempre, al Reino de Amán, un lugar donde todo es amor.

Johans es un fornido leñador, procede de un poblado de vikingos al norte de Mihör, Finlandia.

Como cada mañana, va al bosque en busca de leñas. Coge su mula, su hacha y Yak, un perro cruzado con lobo. Le acompaña en todo momento, ya que es una zona peligrosa, poblada por osos y lobos, aunque un perro poco puede hacer.

Johans paró cerca de un gran árbol. Cogió su hacha y empezó a cortar. Yak se puso a ladrar mirando hacia el este. Pero el leñador no vio a nadie. La mañana estaba fresca y había caído la primera nevada.

-Yak. Qué ocurre -dijo el leñador.

El perro no dejaba de ladrar, sus colmillos salían por fuera, de forma desafiante, nunca había visto así a Yak.

Cuando faltaba poco para derribar el árbol, una hermosa mujer apareció de lo más profundo del bosque.

-Hola Johans, todos los días te he observado. Eres una gran persona, no cambies nunca.

El leñador vio que la mujer tenía unas grandes alas y vestía semidesnuda. Tenía un cuerpo perfecto y su mirada era brillante y alegre.

El perro dejó de ladrar y se puso detrás de Johans, con las orejas agachadas.

La mujer se acercó al leñador y acarició su rostro.

-Eres una gran persona, cuídate mucho.

La mujer caminó por el bosque y una luz amarilla la envolvió y desapareció.

El leñador cogió el tronco y lo partió en cuatro trozos, después lo amarró a la mula y volvió a la aldea.

Yak estaba asustado, se comportaba de forma muy extraña.

La familia de Johans preparó una gran cena y se sentaron alrededor de una gran hoguera.

Su madre observó que su hijo estaba raro, no hablaba.

-¿Qué te ocurre hijo? ¿Has visto un fantasma? -preguntó su madre.

-Madre, he visto a una mujer en el bosque. Ella me observa desde que era pequeño. No olvido su rostro hermoso. Acarició mis pómulos -dijo el joven.

Después de cenar, el joven fue a dormir. No podía dormir y fue al bosque.

Yak no fue con él. Cogió su arco y fue en busca de Misan.

Hacía mucho frío y se había formado una ventisca. La nieve llegaba por las rodillas y se encontraba muy cansado. No tenía fuerzas para regresar. Dio varios pasos y se desmayó por el cansancio.

Él no podía moverse, su cuerpo estaba congelado, pero sentía y oía como la nieve le enterraba. Por un instante pensó, aquí muero.

Una luz amarilla iluminó al joven. Era la mujer alada. Le sacó de la nieve y se lo llevó a su reino.

Cuando despertó, estaba desorientado.

-¿Dónde estoy? mi cuerpo se congela.

Misan se acercó y volvió acariciar al joven.

-No te preocupes, estás a salvo. Pronto estarás bien. Y la bella mujer besó al leñador.

Johans se levantó y quiso ponerse en pie, sus piernas no respondían y cayó al suelo.

-Descansa, tranquilo, estás en el Reino de Amán, el lugar del amor. Aquí vienen las personas que tienen mucho amor, y tú lo tienes -dijo Misan.

-Mi familia debe estar preocupada, quiero volver, el amor que siento por mi familia es muy grande -dijo el joven.

-Tranquilo, cuando despiertes estarás en tu hogar y tendrás más amor por tu familia, porque nadie ha podido entrar en el Reino de Amán -explicó la mujer alada.

El joven quedó dormido.

-Hijo, despierta, llevas toda la mañana durmiendo, hoy nos has ido al bosque a por leñas -dijo la madre.

El joven despertó y miró alrededor. Vio que estaba en su hogar, pensó que se trataba de un sueño, pero vio que en su cuello tenía un colgante. Era un corazón verde. En el corazón había una palabra. AMAR.

 

 

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