Archivo | julio 2016

EL BONDADOSO TEMPLARIO

Estaba caminando por las estrechas calles de Toledo un caballero templario. Iba con su hermoso caballo blanco. Se detuvo al oír gritos procedentes de una oscura calle. Estaba anocheciendo y las calles estaban deshabitadas, solamente podía sentirse una ligera brisa entre las desérticas calles. Unos perros ladraban fuertemente tras seguir a un gato, que saltaba por los tejados de las casas. El templario bajó de su caballo y anduvo unas calles más arriba. Descubrió a un grupo de guardias armados, éstos pegaban brutalmente a un mendigo.
-No debe vivir este mendigo -dijo uno de los guardias propinándole un fuerte puntapié.
El templario no se lo pensó dos veces y se retó a los guardias.
-Dejen tranquilo a ese hombre. No se merece esos golpes.
Los guardias no hicieron caso y seguían golpeando al mendigo.
El templario audazmente golpeó al jefe de los guardias a la altura de la mandíbula, cayendo al suelo. Los guardias salieron corriendo, uno de ellos recogió a su jefe, llevaba el rostro ensangrentado.
El templario, se acercó amablemente al mendigo y preguntó. -¿Os encontráis bien?
El mendigo tenía los ojos hinchados ,apenas podía ver -No me peguéis más por favor.
El templario se presentó:
-Mi nombre es Andrés de Lien, no preocuparos, estoy para ayudaros, venga conmigo.
-Me llamo Pedro, me duele todo el cuerpo. Muchas gracias caballero. No entiendo por qué me atacaron esos guardias -dijo el mendigo.
Andrés comentó: -Voy a llevaros a un sitio más tranquilo. Hay personas perversas en este mundo, ellos no entienden el respeto hacia los demás. Vivo junto con mis hermanos de la Orden a las afueras de la ciudad, estaréis a salvo.
El templario ayudó al mendigo y lo llevó a su castillo.
Una semana después, Pedro estaba totalmente recuperado, decidió vivir junto a los monjes y entrar en la Orden Templaria.

 

 

EL AMOR DEL BARQUERO

Cuenta la leyenda de un barquero, el mar se lo llevó. No se sabe donde. Su amor fue tan grande que decidió vivir bajo el mar.

Graciel es un niño amante del mar. Siempre zarpaba con su abuelo y se adentraban a lo más profundo. Siempre capturaban las mejores capturas, peces de gran tamaño.
Cuando su abuelo murió prometió seguir en el mar, zarpando todos los días como hacía su abuelo. Sus padres le aconsejaba que dejara la pesca, era muy peligroso. Graciel salía de su humilde pueblo desde muy temprano y regresaba antes del anochecer.
Era la Nochebuena de 1400. El valiente marinero salió con su barca. El mar estaba enfurecido y el viento comenzó a soplar levantando olas inmensas. Fue terrible, la barca no pudo soportar la bravura del mar y se rompió en dos. Graciel pasó mucho miedo, sentía como su cuerpo se congelaba. El marinero se hundió. Todo era oscuridad, pero… vio algo de claridad. Aunque él seguía en el fondo del mar. Era una sensación extraña como si pudiera respirar bajo el mar. Sentía como alguien le ayudaba. Cuando pudo abrir los ojos divisó algo hermoso, una silueta femenina con cabellos muy largo. Estaba desnuda, pero no tenía piernas, tenía cola de pez. Era muy hermosa. Ella me llevó a un lugar y nunca quise regresar.
Graciel fue dado por muerto. Su familia no vieron nunca su cuerpo, sólo trozos de su barca.
Una noche su madre sonó con él. -Mamá estoy feliz, rodeado de hermosas doncellas.
La madre despertó, era todo muy real. Se vistió y fue a la orilla del mar. En la orilla estaba Graciel con sus sirenas. Su madre le abrazó. Su hijo había perdido sus piernas y se transformó en cola de pez.
-Madre no he muerto. Me siento muy feliz en el mar.
Su madre lloraba desconsoladamente y vio, como su hijo se sumergía junto a un grupo de  sirenas.

 

 

 

MINSUT

 

Corún, es un joven que pertenece a una familia de vikingos asentados en la zona norte de Noruega. Desde hace años visita un lugar mágico, sólo él ha logrado entrar. Minsut.Minsut es una zona que sólo existe en la imaginación de las personas buenas de corazón y que creen en sus sueños. ¿Pero Minsut, existió verdaderamente?

Norborth, Noruega, año 712.

Corún fue al valle de la muerte, decían que había un monstruo enorme que devoraba a todos los humanos. El valiente vikingo decidió ir solo, con su hacha y su escudo redondo. Montó en su caballo y se desplazó al valle de la muerte. Realmente no fue el valle de la muerte, y no había un monstruo que se comía a las personas, sino un lugar mágico y único. Cuando el guerrero llegó al valle, no vio nada extraño, ningún vikingo se atrevía a entrar en los verdes campos. Corún bajó de su caballo y preparó el hacha en forma de ataque. Fue muy cauteloso, para evitar hacer el menor ruido. Cuando anduvo unos pasos, una niebla blancuzca y densa cubrió al vikingo. En un principio se tranquilizó, pero al ver tanta niebla se puso nervioso. Intentó luchar contra la niebla, pero no pasaba nada, era como si pasaras a otra dimensión.

Cuando la niebla desapareció, el paisaje cambió completamente. En lugar de un valle verde, era un lugar selvático con gran cantidad de cascadas cayendo desde las montañas. Corún no creía lo que estaba viendo. Entendió que no había monstruos, sino un paraíso.

El vikingo vio un manantial de aguas turquesas, se aproximó y vio pequeños seres de luz jugando sobre la superficie. Desde la vegetación salió una mujer hermosa. Jamás había visto una mujer igual. Su rostro era perfecto, al igual que su monumental cuerpo. Era como una diosa griega.

-No temas, estás en Minsut, un lugar de amor, aquí no existe nada maléfico. Hay animales y seres de la Naturaleza. Somos los que nos encargamos de un mundo verde -dijo la hermosa mujer. Corún no podía creerlo, estaba hablando con Vina, la diosa de Minsut.

-Siento mucha paz. Me siento bien. ¿Dónde estoy? estuve caminando por el valle y acabé en una niebla -dijo el vikingo.

-El valle no existe, sólo para los humanos. Vosotros sois destructibles, pero tú eres distinto, eres grandioso -dijo Vina.

-Muchas gracias, mis padres no quería que fuera al valle de la muerte. Pero ya entiendo cuál es el valle. Un lugar mágico, que mi familia desconoce -admitió Corún.

-Todas las personas que entran en Minsut acaban dentro, no quieren volver. Aquí no conocen la muerte, ni las batallas, ni la hipocresía. Todo es amor. Nadie manda ni ordena -dijo la bella dama.

El paraíso se convirtió en seres de la Naturaleza, estaban deambulando por la selva, por los arroyos y en los animales. Los seres de luz eran diminutos, parecían alegres luciérnagas.

El vikingo estaba encantado. Vina se enamoró de él y ambos vivieron con un amor eterno.

Las familias vikingas celebraron la muerte de Corún, un gran monstruo lo había devorado.

Una mañana el guerrero apareció en el poblado. Su madre no podía creerlo.

-¡Hijo, estás vivo!

-Madre he vuelto, quiero que sepas, no estoy muerto, estoy en Minsut, un lugar mágico, si quieren venir estáis invitados.

La familia de Corún entró en el paraíso, conocieron el verdadero amor.

 

 

DENTRO DEL DRAGÓN

Brooks es un noble caballero de la realeza de Inglaterra. Es el responsable de la caballería del rey Juan. Una tarde mientras cabalgaba por las colinas onduladas del norte, iba solo. Un brujo llamado Mindo hizo un hechizo, convirtió para siempre a Brooks en un dragón perverso, capaz de destruir  pueblos enteros.

Niles es un caballero miembro de la nobleza, se extrañó que se hiciera de noche y no vio a Brooks regresar al castillo. Niles informó al rey.
-Majestad, Brooks no ha llegado, salio a mediodía, siento que algo le ha pasado-dijo Niles preocupado.
-Seguro que se ha entretenido, volverá -admitió el rey.
Niles no estuvo muy conforme y ordenó a tres caballeros que le acompañase a buscar a Brooks.
Montaron en sus caballos y comenzó la búsqueda. Un pueblo al norte estaba ardiendo, la gente corría desesperada para no quemarse. Era como un infierno, el fuego devoraba las casas, los tejados y las fachadas.
Niles no podía creerlo, el causante de aquel incendio era un temible dragón
Los cuatro caballeros desafiaron al dragón, el gran animal miró a Niles y desapareció en el cielo vertiginosamente. El caballero Niles, conoció esa mirada, una mirada muy familiar.
-Creo que ese dragón es Brooks.
Uno de los caballeros miró a Niles y no le creyó.
-Os habéis vuelto loco, Brooks seguro que está en el castillo, vayamos.Niles regresó con los tres caballeros al castillo. Habló con el rey sobre el encuentro con aquel dragón.
-Majestad, ese dragón quemó un pueblo cerca de aquí. Esa mirada es la de Brooks.
-¡Estáis hablando de un dragón! Brooks, no puede ser, aunque el caballero no ha vuelto aún, estoy empezando a preocuparme, nunca suele llegar después de la medianoche -dijo el rey.
El rey reunió un ejército y fue a darle caza al dragón.Desde la distancia, otro pueblo empezó arder. El dragón estaba quemando otro pueblo. Los hombres del rey comenzaron a luchar contra el dragón. Niles armado con una larga lanza luchó contra la despiadada bestia. Clavó su lanza en la parte superior del dragón cerca de la garganta.
El dragón se convirtió en Brooks. El rey y el ejército no podía creer lo que estaban viendo, cómo se había convertido Brooks en un dragón malvado. Niles quedó triste por perder a su gran amigo, pero tenía claro que había que acabar con el dragón, para no seguir destruyendo pueblos y aldeas.
Niles fue nombrado jefe de la guardia real.

 

 

CONFESIONES DE UN CRUZADO

 

Volvió a suceder el desastre más destructivo del ser humano. Algo realmente mortal y crece de moral según las batallas ganadas. Como si se tratase de un juego de circo. Todos luchan equivocadamente, por denominador común, el poder.

Un poder no merecido. El poder se consigue por el temor que hace sentir la gente, ante el temblor de la batalla.

Como caballero cruzado, pertenezco al ejército francés, al rey Felipe. Hay muchos reyes que se han unido a la batalla. Todos hablan como si de un gran trofeo se tratara. Felices, aunque jamás entenderé esa felicidad. Más bien es cobardía, sólo luchan por la espalda o por traición.

En estos años he visto acciones realmente terribles.

Vi a un niño tumbado sobre la arena del desierto y una madre sollozando sobre su cadáver. Ni siquiera paramos para ayudarles. No hay corazón, ni dignidad. Por qué juramos cuando nos hacemos caballeros, y después dónde está la dignidad, el respeto y la ayuda a los demás.

Veo que todo esto es un engaño fabricado por los líderes, sin importar el desastre.

Estoy orgulloso como caballero cruzado, por llevar esa cruz en el pecho, de color roja. La siento, para hacer el bien.

He tenido que matar a un miembro de mi ejército. Se ha vuelto loco y ha intentado acabar con la vida de uno de los reyes.

Entiendo esa ataque de histeria, de coraje. Muchos, hace años que no ven a sus familias y no han cumplidos con sus promesas. No he tenido otra elección, que salvar la vida del rey Andrés.

Me siento como un héroe, pero al mismo tiempo desfraudado. Ese caballero ha desenfundado su espada y ha ido hacia el rey para degollarlo.

Estoy arrepentido como persona. He intentado convencerlo para que arrojara la espada al suelo.

No quiero ser un líder, simplemente buena persona.

Las batallas me han enseñado a elegir cómo soy. Esa persona tierna de corazón y bondadosa de alma.

Jamás volveré a matar. Simplemente como defensa o defender a los más débiles.

He sido un caballero muy nombrado en todos los reinados de oriente y occidente. He viajado a lugares increíbles y he ayudado a mucha gente.

Me siento orgulloso, ya tengo 80 años y he llevado todos esos recuerdos en mi mente. Dios siempre está conmigo. A veces he sentido al verdadero Dios en medio de la batalla, quizás para protegerme, porque siempre hay que tener fe y arrepentirnos de nuestros actos más crueles.

Un consejo; siempre, escuchar a vuestros corazón, os llevará a la luz más pura.

 

LAS CLAVES SECRETAS DE BERNARD

Año 1255.

Bernard es un caballero templario muy experimentado en claves secretas. Es el mejor de todos los monjes guerreros. El Gran Maestre le ha citado en el castillo de Colín, al sur de Francia.
El ingenioso caballero se presentó en el castillo, la mañana del 12 de Mayo de 1255.
Dentro del gran salón había una lujosa mesa y un cómodo sillón de color morado. Estaba sentado el Gran Maestre y varios consejeros más de la Orden.
Bernard se arrodilló frente a su líder e hizo una reverencia.
-Gran Maestre, llevo todo el día cabalgando por esas praderas y es un honor presentarme ante vos. ¿Qué desea? -preguntó el caballero.
-Mi más admirado caballero. Sé que eres el mejor en descodificar códigos secretos y saber mensajes ocultos. Tengo una misión que encargaros. En la ciudad de Toledo, en casa del conde de Cornollar, hay un cuadro de un autor anónimo, es muy antiguo. Tengo entendido que ese cuadro tiene un código secreto a cerca de Jesús. Es decir, a través de sus pinturas trasmite una serie de mensajes ocultos sobre la vida de Jesús. Necesito que traigas ese cuadro e intentes desvelar el secreto -explicó el Gran Maestre.
-¿Cómo traigo ese cuadro? supongo que será propiedad del conde. Podré observar el cuadro y descifrar esos códigos -admitió el caballero.
-Verás… le explico… Ese cuadro fue traído de Jerusalén, a raíz de la primera cruzada. Un caballero francés lo encontró y lo llevó a Francia. Descubrieron que ese cuadro era de un autor romano llamado Celiano, vivió en tiempos de Jesús. Entonces… quiero que se traiga el cuadro -explicó el Gran Maestre.
-¿Quieres que entre en la residencia del conde y me lleve el cuadro? o hablar con el conde y hacerme pasar por especialista de antigüedades. Creo que lo más certero es comprar el cuadro -ideó el caballero.
-Si, quiero que entres en la residencia del conde. Localice el cuadro y traerlo descifrado. Es imposible comprarlo, es un valor incalculable. Ese cuadro pertenece a los Templarios -dijo el líder.
Por la tarde, el caballero partió del castillo de Colín, rumbo a la hermosa ciudad de Toledo.
Tras varias semanas de camino, Beranard llegó a Toledo. Preguntó a varias personas que estaban comprando en un mercado de la ciudad, dónde se encontraba la residencia del conde de Cornollar.
Uno de ellos ayudó al caballero y lo condujo hasta la puerta de su residencia.
Un guardia muy fornido abrió la gran puerta.
-¿Qué desea señor? -preguntó el guardia.
-Quiero ver al conde. Necesito hablar con él -dijo el templario.
-En estos momentos se encuentra descansando, venga más tarde -dijo el guardián con un tono desafiante.
El caballero no insistió,agachó la cabeza y después golpeó fuertemente al guardián en el rostro.
El templario entró en la residencia y tres guardias le rodearon con largas lanzas.
El conde se asomó a la ventana de su alcoba.
-Traédmelo -ordenó el conde.
Los guardias golpearon en la cabeza al templario y perdió el conocimiento.
Cuando despertó estaba en un horrible lugar. Era una sala pequeña y con mucha humedad. Había una puerta pequeña y una ventana excesivamente pequeña.
El caballero se encontraba aturdido. Se puso en pie y miró por un hueco que había en la puerta.
En la puerta había un guardia.
Bernard gritó.
-¡Socorro! me duele mucho el estómago.
El guardia abrió la puerta.
-¿Qué le ocurre?
Cuando el guardia se acercó al templario, éste le golpeó fuertemente y escapó de aquella horrible habitación.
Subió unas escaleras muy pronunciadas. En ese momento bajaban varios centinelas.
Bernard no tenía escapatoria, pronto darían la voz de alarma y esta vez lo matarían.
El templario se escondió debajo de una mesa que había en un hueco de las escaleras. Uno de los guardianes se paró justamente cerca de la mesa.
El caballero contuvo la respiración.
Después de un rato el caballero salió debajo de la mesa y corrió por las escaleras. Miró todas las habitaciones de la parte superior. Al final del pasillo estaba la alcoba del conde.
Abrió muy sigilosamente y entró. Miró todas las paredes y en otra habitación adosada a la del conde había un lugar lleno de cuadros, era un apasionado del arte.
Eran cuadros de la última cena de Jesús y otros sobre la crucifixión.
Rápidamente localizó el misterioso cuadro. Bernard quedó alucinado por la maestría del cuadro. Cogió el cuadro y salió de la habitación.
En ese momento venía el conde. El caballero estaba indeciso, tenía que ocultarse. Pronto los guardias darían la voz de alarma.
El conde entró con otra persona y se pusieron hablar.
Bernard tuvo que esperar en la habitación de los cuadros.
El templario descubrió un pasadizo secreto y salió por allí.
El pasillo era muy largo. Continuó corriendo. Paró cerca de una cripta y siguió.
Cuando salió del pasadizo, vio que estaba fuera de la residencia.
Los guardias corrían por los alrededores. El conde había ordenado la búsqueda del caballero.
Salieron seis jinetes en su busca.
El templario corrió a través de un río. No sabía donde estaba.
Bernard miró el cuadro. Descifró que Jesús no fue crucificado. Habían matado a otro hombre e hicieron pasar por Jesús.
¿Qué pasó con el verdadero Jesús?
Cuando Bernard llegó la castillo de Colín, el Gran Maestre felicitó al caballero.
El secreto fue desvelado. Jesús sigue vivo.

 

 

 

EL SECRETO DE RUND

Rund es un noble caballero templario. Siempre persiguiendo el secreto de Cristo. Asegura que Jesús nunca fue crucificado. Mataron a una persona, que con el tiempo supieron que no era Jesús. ¿Dónde está el verdadero Jesús?

Rund viajó a Francia y estuvo averiguando algo sorprendente. La familia de Jesús, hace 2000 años vivieron en Galias. Tuvieron que viajar fuera de Jerusalén ya que el emperador romano Claudio supo, que Jesús no murió en la cruz.

El caballero templario descubrió un antiguo papiro de la época de Jesús. Lo tenía un último seguidor de los Merovigios. En él, figura el propio José de Arimatea, Jesús y María de Magdalena, como su mujer.

Hubo un extraño movimiento durante el cristianismo y Claudio averiguó, que el hombre en la cruz no era Jesús. Ordenó a todos los romanos buscar a Jesús, jamás lo encontraron.

El caballero Rund viajó por todos los lugares donde estuvo escondido Jesús. Un país donde estuvo mucho tiempo fue, India.

Unos monjes de una dinastía muy antigua, ya conocían a Jesús. Cristo fue un error. La cruz jamás fue su símbolo.

Rund averiguó tantas cosas, que un día apareció muerto en su lecho, de forma extraña y sus papiros habían desaparecido.

Todo apunta que fue la Iglesia quien obtuvo esos papiros, que después jamás se encontró.

El caballero templario informó a su superior del descubrimiento y los templarios llevaron el secreto para siempre.

 

 

 

 

LA ESMERALDA DEL DRAGÓN

En Irlanda hay una leyenda muy antigua: Dice que en sus verdes colinas habita un gran dragón. No es un dragón malo, todo lo contrario, es todo bondad. Hubo un niño llamado Perst, el único niño de toda Irlanda que pudo acariciar el corazón del dragón.

Año 570.

Perst, es un niño de ocho años. Es el único hijo de una humilde familia de campesinos. Todas las mañanas desde muy temprano, sus padres despiertan para atender a los animales, y cuidar de los cultivos. Es el sustento de toda la familia y es muy sacrificado trabajar en las tierras.
Una noche, Perst había desaparecido. La desesperación para sus padres fue enorme. No sabía dónde se encontraba. Lo buscaron por todos los pueblos de los alrededores, pero no hubo indicios de Perst.
Su padre reunió a un grupo de montañeros para buscar a su pequeño. Las colinas no habían sido exploradas, era un lugar de Dragones, desde muy antiguo, los Celtas tenían como tierra de malos espíritus. Su madre tuvo una corazonada, su pequeño estaba en esas colinas verdes y hermosas.
Sus padres y los montañeros recorrieron cientos de kilómetros, días y noches, pero ni rastro de Perst. Su padre se sentó cerca de un arroyo, estaba tan desconcertado, que se puso a llorar.
Cinco días sin saber de Perst.
Una voz celestial salió de una luz, a orillas del arroyo. Era la silueta de una hermosa mujer. Era una mujer muy hermosa de cabellos largos y dorados, su voz era angelical y transmitía cierta tranquilidad.
-Estás triste por tu hijo. Tu hijo está bien. Está con el dragón de la esmeralda. Es su amigo, desde muy pequeño. Su hijo lo liberó de una trampa de cazadores, y desde entonces se ven siempre -dijo la hermosa mujer.
Su padre agradeció a la mujer su ayuda.
-Muchas gracias. ¿Dónde está escondido ese dragón?
La mujer señaló para las colinas más lejanas.
El padre y los montañeros no pudieron creerlo, según una tradición Celta, la hermosa mujer, es el hada del arroyo.
El padre llegó al pie de las montañas, estaba casi anocheciendo, ya era el sexto día de búsqueda. Las esperanzas de encontrarlo con vida era muy difícil.
Los montañeros divisaron una cueva al norte. Se aproximaron con cierto sigilo y entraron en la cueva.
El padre gritó.
-¡Perst!
El niño contestó.
-¡Papá!
Ambos se abrazaron y el niño presentó a su gran amigo. Brosm.
-Él es Borsm, el dragón. Siempre ha bajado de las montañas para visitarme y he decidido venir a estar con él -dijo el pequeño.
Su padre emocionado dijo.
-Hijo, tu madre te necesita. Sé que no te damos el amor que necesitas, pero vamos a estar más tiempo contigo. Las tierras requieren mucho trabajo y dedicación.
-Papá. Sólo quiero un beso tuyo y una acaricia de mamá. Siempre estáis cansados y nunca me dais besos. El trabajo es importante, pero el amor también. Borsm, siempre me ha dado ese amor que no me habéis dado nunca -admitió el pequeño.
Su padre trajo de vuelta a su pequeño. Prometió darle más amor y trabajar menos.
El dragón regaló al niño su esmeralda. Con la esmeralda enriqueció el pueblo y sus padres dejaron las tierras y se dedicaron a darle todo el amor que necesitaba su hijo.

 

 

DOBLE IDENTIDAD

Año 1206.

No sabes cuánto siento, el día en que perdí a mi gran amor. Íbamos por una calle trasversal, próxima al castillo de Mintok. Un caballero vestido de negro cortó la garganta de mi amado. Sin mediar palabras, sin poder defenderse, fue eficaz y muy doloroso y sangriento.

No pude hacer nada por salvar su vida. Sentí una gran tristeza, y ese día fue el peor de mi vida. Intenté agarrar al caballero asesino, pero me golpeó con la empuñadura de su espada.

He despertado y me encuentro en una lujosa habitación. Estoy tendida en una cama de princesa.

Un atractivo príncipe está cerda de mí. Ha salvado mi vida. Mató al caballero que acabó con mi amado.

-Soy Arturo, no hay nada que temer. Cuando estés bien hablaremos -dijo el príncipe.

Tenía ganas de dormir, me sentía cansada y no tenía hambre.

Estuve dos días sin despertar. Ahora me siento mejor. Arturo me ha traído una bandeja con gran cantidad de alimentos y tengo mucha hambre.

El príncipe no deja de mirarme, se ha enamorado de mí. Yo no siento lo mismo. Mi amado ha muerto, se ha ido en el mejor momento. Pero no podía evitarlo. Las cosas están escritas, y puedes evitarlo. No pude evitar la muerte de mi amado. Ni siquiera pude reaccionar.

Arturo intenta enamorarme, pero es imposible, he decidido irme del castillo.

He decidido formarme y hacerme caballero. Voy a indagar la muerte de mi amado.

En la ciudad de Cherve, al sur de Irlanda he ingresado en el castillo de Wilad, donde salen nombrados los mejores caballeros.

He decidido cambiar de identidad y cortarme el pelo, a partir de ahora soy, Paul.

El primer día de entrenamiento fue muy duro. Veinte de los aspirantes abandonaron las pruebas.

Después de varios años, he conseguido ser nombrado caballero. Nadie ha sospechado que soy una dama. Un compañero llamado Jorge ha estado en todo momento sospechando. Creo que sabe que soy una mujer.

He vuelto a mi hogar, quiero averiguar por qué mataron a mi amado.

En mi casa he encontrado una caja. Es una caja mágica. Ahora entiendo por qué lo mataron, quería la caja. Dije mataron, porque creo que hay varios sospechosos al asesinato.

Recuerdo que cuando mataron a mi amado, un segundo caballero había sujetado a mi amado.

He entrado en el castillo de Mintok, justamente cerca del asesinato. Por mi intuición, esos caballeros eran del castillo.

He matado a un caballero y me he puesto su ropa, será más fácil adentrarme a sus muros.

El castillo es impresionante, tiene muchos pasadizos secretos. He descubierto que mi amado pertenecía a una sociedad secreta y había sustraído la caja mágica. Los dueños de esa caja, eran los caballeros que le asesinaron.

¿El Príncipe había matado a un caballero? no entiendo, quizás él también participó en la muerte de mi amado.

El Príncipe mintió. Él no había matado a ningún caballero. El caballero de negro era él. Siempre había estado enamorado de mí.

Tras averiguar todo lo relacionado con la muerte de mi amado, voy hacer lo mismo, matarlos.

Primero, he visto que el príncipe ha viajado al castillo de Mintok, cuando él, vivía en el castillo de Wilad, en Irlanda. Todo esto es muy extraño.

He matado a otro caballero, el que agarró a mi amado, ahora falta el que degolló a mi amado.

Según mis recuerdos, el que degolló a mi marido fue el príncipe.

He logrado entrar en su habitación, lo esperaré. Acaba de entrar y se tumba en la cama. Acaba de quitarse el traje de malla y su espada la ha colgado en un gran perchero.

Fuertemente he agarrado su cuello con mis brazos.

-¿Sabes quién soy? Chaquí, la mujer de Fernando.

El príncipe intentó coger su espada, pero apreté más contra su garganta.

-Voy hacer lo mismo contigo. Querías la caja, la tengo y querías mi cuerpo, jamás sentiré nada, eres el asesino de mi amado.

El príncipe murió degollado, de la misma forma que hizo con su gran amor.

Unos soldados llamaron a la puerta, al oír ruidos.

He bajado por la ventana y he montado en mi caballo. Unos jinetes han ido en mi busca.

He entrado en un bosque y la persecución es angustiosa. Uno de los jinetes ha caído por un desnivel. Quedan cinco.

Es de noche y no veo nada. He preferido estar quieta y en silencio. Los cinco jinetes siguen en mi búsqueda.

Otro jinete ha sido atacado por un oso, quedan cuatro.

He seguido galopando y ellos me siguen de una forma violenta. Uno de ellos ha desenfundado su afilada espada.

Con la rama de un árbol ha impactado en su cara y ha caído del caballo.

Los tres siguientes, no se han atrevido continuar y han huido del bosque.

Por la mañana he llegado a casa, estoy cansada y tengo ganas de dormir. He oído fuera a unos caballos relinchar.

He cogido la caja mágica y he huido por la puerta de atrás.

Los tres jinetes buscan la caja desesperados.

Uno de ellos ha ido en mi busca. Lo he matado sin problemas. He lanzado un puñal justo al torso.

He galopado días enteros. Estoy muy lejos, he salvado la caja. Voy a parar bajo un árbol, tengo hambre y voy a resguardarme del sol.

Cuando examino la mágica caja. Ha salido una luz azul de su interior. Una extraña voz se oyó.

-¿Qué desea? soy Amenentis, si pides algo, se cumplirá.

No podía creerlo, la caja hablaba. Sin pensarlo dije.

-Quiero a mi amado.

En la distancia oí un caballo trotar.

-¡Chaquí! ¿Qué haces en ese árbol? Vamos para casa, hace un rato salimos cerca de Mintok. ¿Qué te has hecho en tu largo cabello?

No sabía si besarlo o llorar, pero era cierto, la caja había obedecido mi orden.

Mi amado estaba frente a mí, tuve que contar lo sucedido y costó creer lo sucedido. Dos años después nos fuimos a Francia, estuvimos en un hermoso pueblo rodeado de verdes montañas, conseguí mi gran felicidad, estar junto a él.

 

 

 

EL SUEÑO DE JONÁS

 

Madre voy a descansar. Se había hecho de noche y hacía mucho frío. Era invierno y apetecía estar bajo las sábanas. Después de tomar un buen tazón de leche caliente, le di un beso a mi madre y comencé a leer un libro de aventuras. El Cid Campeador. Cuando leí cinco páginas mis ojos se cerraron. Mis párpados pesaban mucho y era incapaz de abrir los ojos.
Viajo por un túnel y al salir veo un paisaje desolador. Era la Castilla de 1090. Estaba en medio de una gran batalla. Unos caballeros luchaban contra unos musulmanes. Un musulmán intentó clavar su daga, me encontraba de espaldas a él. Un caballero salvó mi vida. Con su lanza mató al musulmán. Salí corriendo y monté en mi caballo. Galopé por los prados castellanos, era agotador, no había casas y algunos árboles daban sombras. El resto de los caballeros seguían luchando. Tres jinetes musulmanes me siguieron. No podía hacer nada, mi espada cayó tras la huida.
Me siento muy mal, rodeado por los guerreros musulmanes. Comienzan a golpearme y siento como mi traje de malla es rajado por sus dagas. Grito y siento dolor, los jinetes no dejan de golpearme. Cuando siento mi cuerpo moribundo, escucho una voz.
-Lucha no te detengas.
Esa voz era El Cid. Había ido para ayudar a Jonás. Los jinetes cayeron muertos cerca de Jonás.
-Hijo, despierta -dijo la mamá de Jonás.
El niño despertó, con su mano derecha acarició su pecho. Estaba sudando.
-Tranquilo Jonás ha sido un sueño. Has dormido muchas horas -dijo su mamá.
-Era todo muy real, crucé un túnel y aparecí en Castilla de 1090. El Cid luchaba con sus hombres. Yo era un caballero. Un musulmán quiso matarme por la espalda, un caballero me salvó la vida. Corrí con mi caballo tratando de huir. El calor era tan fuerte que me puso a la sombra de un árbol. Tres jinetes musulmanes me cogieron y me golpearon. Cuando sentí que iba a morir, El Cid me ayudó, matando a los jinetes.
-Hijo, olvida todo, ha sido un sueño. Son las 08:15 de la mañana y hay que ir a la escuela -le abrazó su madre.
Jonás se dio un baño y observó unos hematomas y arañazos.
Se vistió y bajo por las escaleras de su casa. Cuando subió al autobús quedó dormido.
Otra vez volví a ver el túnel. La batalla seguía. El Cid me acompañaba y me decía.
-Has tenido suerte.
Esta vez se acercaron más musulmanes y nos rodearon. No teníamos escapatoria. Cuando un musulmán me agarró por el cuello, desperté.
El autobús había parado en la puerta de la escuela.
En clase volvió a quedarse dormido.
La madre de Jonás no entendía esos sueños tan repetitivos y lo llevó a un psicólogo.
Según el psicólogo, tenía una psicosis y había que hacer una regresión hipnótica, era una manera muy efectiva para desaparecer esos extraños sueños.
El martes a las 09:00 de la mañana entré en la consulta. Había una placa decía. Dr. Francisco Ramírez. Psicología traumática. Experto en hipnosis.
Jonás se sentó en un cómodo sillón de color negro. El doctor me hablaba con un tono muy sueve.
-Ahora vas a dormir… te ves como un bebé, después estás en un mundo en blanco. ¿Dónde estás? -Preguntó el doctor.
-Estoy… en un campo muy seco… veo cadáveres por todos lados, es muy duro… sangre por mis pies… muchos caballeros mueren. Es una época de gran poder cristiano -dijo Jonás bajo hipnosis.
-¿En qué época estás? -dijo el doctor.
-Estoy… en 1090. Veo al Cid -respondió Jonás.
La hipnosis duró hora y media. Su madre lloraba, no entendía qué le ocurría a su hijo.
Al finalizar la hipnosis, el doctor comenta.
-Jonás, todos esos sueños son recuerdos de una vida anterior. A partir de hoy dormirás bien. Harás una vida normal.
-Doctor no creo que mi hijo fuera un caballero del Cid. Es un disparate. Una vida anterior -dijo la madre.
-Señora, su subconsciente no miente, su hijo tuvo una vida como caballero del Cid, en el año 1090 -dijo el doctor.
Su madre y Jonás salieron de la consulta. Días después, el niño mejoró su vida, nunca más tuvo esos extraños sueños.

 

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