Archivo | mayo 2014

CAPITULO I DE LA NOVELA CAMINOS DE UN TEMPLARIO

EL ORIGEN DE ESTA HISTORIA . 

PRÓLOGO

 

Los templarios fue la Orden más importante de la Edad Media. Tenían doble condición; monjes y guerreros. Éstos les permitieron empuñar la espada contra los infieles.

La orden tuvo muchos secretos ocultos. Pudieron  descubrir los secretos: abrir los cofres misteriosos de Salomón, conocían textos sagrados, tenían oculta la piedra filosofal, capaz de convertir cualquier metal en oro, el Santo Grial, el Arca de la Alianza y otros objetos valiosos.

El gran maestre, era la máxima autoridad de la orden, y residía en Jerusalén. A su merced disponía de cuatro caballos, dos consejeros, un capellán, un clérigo, un sargento o escudero, un escolta, un escriba, hacía traducir las cartas. Para ser elegido maestre, se convocaba una reunión entre los caballeros de la orden y el Papa.

Los caballeros de la orden vestían con una túnica blanca y una larga capa, con una cruz roja en el centro. Eran expertos guerreros, a caballos, a pie. Por eso normalmente tenían dos espadas. Una pequeña y una grande. La pequeña, era utilizada desde el caballo y era muy eficaz llamada estoque. La espada grande estaba diseñada para luchar  cuerpo a cuerpo, era mucho más pesada.

El primer maestre de la Orden fue fundada por dos caballeros franceses. Hugo de Payens y Godofredo de Saint-adhemar, en 1119 junto con 9 caballeros más. Se presentaron en Jerusalén, al rey Balduino II. Todos arrodillados juraron custodiar y proteger a los peregrinos e incluso perder la vida por la fe de Cristo.

Estos nueve caballeros eran dueños del templo de Salomón y de ahí vino el nombre de la orden (Caballeros del Temple). En 1294 Jaques De Molay fue elegido, el último gran maestre de los templarios.

El rey de Francia, Felipe IV “El Hermoso” era   muy ambicioso, por eso entre el rey y el Papa, Clemente V, manipularon e inventaron, para quedarse con el poder adquisitivo de la orden. Castillos, catedrales,  monasterios y cantidades de terrenos. El Papa se encargó de condenar a los templarios por los inquisidores, Jaques De Molay junto a una treintena de caballeros, por prácticas ocultas, herejía y escupir sobre la cruz. Fueron sometidos a multitudes de torturas, para que asumieran su culpa. Siete caballeros y el gran maestre lograron sobrevivir a la torturas, el resto murieron.

En 1309 fueron interrogados por los monjes Dominicos de la inquisición, comenzaron los interrogatorios. Durante cinco años estuvieron aguantando falsas acusaciones. El 16 de Marzo de 1314, en la plaza de la catedral de Notredame, se celebró la pena de muerte que fueron imputados. Jaques de Molay y sus fieles caballeros. Fueron quemados a la hoguera rodeados de miles de personas. Cuando el fuego comenzó a abrasar las primeras ramas secas y el calor sofocador de las abrasadoras llamas. El gran maestre unió las manos y comenzó a rezar, diciendo.-¡Dios sabe que muero injustamente, él vengará nuestra muerte!. El gran maestre murió dulcemente.

Las gentes congregadas se preguntaban –  ¿Cómo podían ser unos herejes, cuando ellos habían dado sus vidas por los cristianos y ayudaban a personas humildes?.

El Papa, Clemente V murió un mes después y pasado ocho meses, el rey de Francia, Felipe IV tras una caída de su caballo. En las mismas condiciones murió el ejecutor, Guillermo de Nagaret.

La Orden del Temple perduró casi dos siglos (1118-1314), dejando un legado, con numerosas batallas y cruzadas, en busca de la verdad, el amor y la paz, por los caminos de Tierra Santa.

CAPÍTULO I

 

ENRIQUE DE LEDESMA

Esta  historia comenzó en plena Edad Media, entre los años; 1157 y 1196. Época de numerosas batallas protagonizadas por reyes, príncipes, Marqueses, duques, caballeros  y campesinos. A partir del año 1119 surgen las primeras órdenes militares:

Templarios, Hospitalarios, Santiago Apóstol y Calatrava.

En la orden de los templarios, hubo un joven caballero que marcó toda su vida luchando, en busca de la paz y el amor, por los caminos hacia Tierra Santa, este caballero se llamó, Enrique de Ledesma.

Ledesma es un pequeño pueblo perteneciente a la provincia de Salamanca dentro del reino de león. Por este pueblo cruza un  río que está lleno de leyendas, llamado Tormes. Al mismo tiempo está rodeado por la Sierra de Gredos y Sistema Central. Numerosos prados, y bosques, custodian a este hermoso pueblo. Grupos de casas, castillos y monasterios, hacen de Ledesma, una belleza única e incomparable.

La mayor parte de sus habitantes, se dedicaban a la agricultura, ganadería y la otra minoría, pertenecía a la nobleza. Todos los trabajos realizados en la labranza de las tierras, una cuarta parte era para los campesinos y el resto para la monarquía. Los productos cosechados eran, cereales, vid, remolachas, patatas y viñedos.  Sacaban los mejores vinos de la comarca. En cuanto al ganado, el que más predominaba era el porcino.

Los habitantes vivían felizmente, apreciaban a  su rey.

1 de Enero de 1157. El rey, Fernando II de León, inició junto a uno docena de sus mejores caballeros, construir la mayor fortaleza del reino, rodeando al pueblo de imponentes murallas. Se necesitó más de dos mil personas para construir  la gran fortaleza.

12 de Julio de 1169, Hacía un calor abrasador, las tropas de los sarracenos, liderado por un malvado sultán egipcio, llamado Saladino, se encontraban entre las inmediaciones de las murallas, Por aquélla época  conquistaron zonas del norte de España. Las gentes conocían al malvado Sultán, por ser tan sanguinario .Formó un gran ejército, compuesto por diez mil hombres, entre guerreros a caballos y hombres a pie. El inmenso ejército consiguió derribar parte de las  murallas del pueblo.  Mataron a todos los centinelas, por lo que les resultaron más fáciles acceder al interior del pueblo. Miles de personas yacían por las estrechas calles, entre ellas, niños, mujeres y caballeros que luchaban para proteger a su rey. El pueblo quedó destruido completamente, dando un aspecto fantasmagórico. El rey Leonés, Fernando II consiguió sobrevivir al catastrófico ataque del Sultán. Huyó hacia las montañas de la Sierra de Gredos.

Los únicos del pueblo, a parte del rey, que lograron sobrevivir al brutal ataque de las tropas sarracenas, fueron una pareja de enamorados. Los enamorados se ocultaron en el interior de una carreta cubierta de paja, por suerte, los soldados  no le prendieron fuego por lo que la enamorada pareja, pudieron de salvar sus vidas.

Los sarracenos se retiraron del pueblo al ver un batallón de caballeros templarios descender de las montañas próximas. Cuando llegaron los caballeros, se encontraron con un verdadero infierno. El olor a carne quemada y las casas destruidas hirieron la sensibilidad de los caballeros. Miles de personas murieron ante las manos del  malvado Sultán.

Los caballeros se ocuparon de enterrar algunos cadáveres que no fueron quemados, para evitar epidemias, uno de ellos se acercó a la carreta, al oír un ruido extraño, desenfundó su espada, y una voz -dijo.­- ¡­Por favor no me maten!, me llamo Enrique y ella es mi novia, Dorotea. Nos escondimos en esta carreta porque, estábamos dándonos besos de amor, pero cuando oímos a esos guerreros, decidimos escondernos.

La pareja de enamorados salieron de la carreta, disculpándose al caballero. -¿Dónde están mis padres?. ­­-­­Preguntó Dorotea asustada.

­  El caballero tristemente -afirmó. -Siento mucho decirles, qué nadie ha podido sobrevivir al brutal ataque, mis hermanos de la orden, están enterrando a los habitantes del pueblo.

-Creo que es un milagro de Dios que estéis vivos. Enrique abrazó a Dorotea. El caballero amablemente -dijo, -me llamo Adolfo de Pozoblanco , soy el maestre de León, pertenecemos a la Orden del Temple, vivimos en un castillo a las afueras del pueblo, creo que aquí estáis en peligro. Vayamos al castillo.

El resto de los caballeros continuaron quemando  cadáveres, ya estaban descomponiéndose, debido a las altas temperaturas. Los caballeros se retiraron al castillo.

El maestre consiguió un caballo para la pareja. Dos horas de camino tardaron en llegar al castillo, estaba a doce kilómetros del pueblo, en plena Sierra de Gredos.

El maestre invitó a la pareja a vivir en su castillo, donde estuvieron tres años. En el invierno de 1172 Dorotea, cayó gravemente enferma, de fiebres altas y fuertes dolores en el vientre. Dos días después, Dorotea falleció. Enrique cayó en una profunda depresión, pero logró salir adelante.

 

ENTRANDO EN LA ORDEN DEL TEMPLE

El maestre, Adolfo de Pozoblanco propuso a Enrique entrar en la Orden. Acompañado de numerosos caballeros, se   reunieron en una gran sala. El joven aceptó, le bautizaron como, Enrique de Ledesma.

Enrique acababa de cumplir los 20 años, el Maestre dijo. -¡ Me encargaré que seáis un buen caballero, pero para eso hay que superar unas pruebas muy duras !. Todo el mundo no supera estas pruebas, pero con fe, todo se consigue. Vos tenéis que dejar a su familia y dedicarse plenamente a la orden, no puedes enamorarse, ni besar a una mujer, ni tener relaciones carnales, tienes que querer a Dios sobre todas las cosas y llevar la paz y el amor por todos los lugares sagrados, en especial, en Tierra Santa. Hay que proteger a los peregrinos y si es preciso, dar vuestra vida por Dios.

Enrique de Ledesma se arrodilló ante el maestre -dijo muy orgulloso de si mismo. -Acepto entrar en la orden, mi fe es tan grande, que asumo mi sufrimiento, para dar paz y amor para todo el mundo, y perderé la vida si es preciso, por la fe de Cristo.

Todos los caballeros aceptaron al joven Enrique. A la mañana siguiente comenzaron las pruebas. El joven se despertó a las cuatro de la mañana. Se dirigió a la capilla, tenía que rezar diariamente quince padrenuestros. Después  se acercaba a los establos para el cuidado de los caballos.

Los monjes empezaron con las primeras clases, filosofía del pensamiento y del espíritu, historia antigua, diferentes lenguas. Árabe, hebreo, Arameo y latín e Historia de textos sagrados. Cuando concluían las clases, tenía quince minutos para comer. A continuación, los monjes les enseñaba a cultivar hortalizas, al cuidado de los animales y respetar a la Naturaleza sin matar a ningún animal, excepto para comer o por defensa.

Enrique de Ledesma estuvo cinco años estudiando con los monjes-guerreros Adolfo de Pozoblanco -dijo. -Habéis superado los estudios con los monjes, que no es nada fácil, ahora llega la parte más dura, aprenderás a manejar todas clases de armas, tanto a caballo como a pie, tácticas de defensa y reconocimientos de terrenos. Aún estáis a tiempo para renunciar.

Enrique  -dijo.-Voy a continuar con la orden y no voy a renunciar a ello, mi fe es tan grande, que aguantaré eso, y mucho más.

Los años fueron pasando y Enrique fue superando todas las pruebas. Los caballeros quedaron impresionados por las ganas de superación que tenía el joven, tenía un gran corazón, mucho talento y una fuerte personalidad.

Abril de 1180, el castillo se llenó de caballeros templarios de todos los rincones de  Europa. España, Francia e Italia,  incluido el Gran Maestre Arnau de Torroja. Venía de una larga expedición, en Tierra Santa. Vinieron a España por una misión que el Papa había mandado, como se encontraban cerca de Ledesma, Adolfo de Pozoblanco les invitó a que se quedaran en su castillo, para el nombramiento al nuevo caballero del Temple. La ceremonia se celebró en la capilla.

Arnau de Torroja, dio la orden para que comenzara la ceremonia. El Gran Maestre estaba sentado en un cómodo sillón en el centro del  altar. A su derecha se encontraba, Adolfo de Pozoblanco . En el centro de la gran sala, una larga alfombra roja cruzaba hasta el altar. Las paredes adornadas por largas banderas blancas, con una gran cruz roja en el centro

Enrique de Ledesma entró en la gran sala, se emocionó por la multitud de caballeros que había congregados, continuó caminando hacia el altar muy lentamente. Un olor fuerte a incienso se extendía por toda la capilla. Cuando llegó cerca del altar, se arrodilló frente al Gran Maestre y le hizo una reverencia con la cabeza. – gran maestre, para mí es un honor pertenecer a esta orden dijo Enrique poniendo su mano derecha en el pecho

Comienzo del juramento:

El Gran Maestre exclamó. -¡Juráis que vas a obedecer a tus superiores y respetarlos!.

-Si, lo juro, Gran Maestre.- Afirmó  Enrique.

El Gran Maestre continuó diciendo. -Juráis, defender al Papa, y a tu rey, proteger a los peregrinos de Tierra Santa, y no abandonar el campo de batallas bajo ningún concepto. Recuerda no matar animales, excepto si es para alimentarse.

-Si, lo juro.

El Gran Maestre concluyó con estas palabras:

-¡sabéis! que en la orden tenemos 72 artículos los cuales tenéis que cumplir a la perfección . Con este juramento, le nombro caballero de la Orden, del Templo de Salomón. Le felicito, póngase esta capa blanca, esta cruz roja que llevas en el hombro derecho es la cruz de Malta, es lo que le identifica como caballero templario. Le bautizo como Enrique de Ledesma.

El Gran Maestre derramó un poco de agua bendita por la coronilla de Enrique. Todos los caballeros felicitaron al nuevo caballero.

A la mañana siguiente el Gran Maestre,  entregó todas las pertenencias de un caballero templario. El equipo militar constaba de:

Loriga, calzas de hierro, yelmo, espada, estoque, puñal, lanza adornada con gallardete blanco, escudo triangular, escudo largo, cota de malla, gualdrapa que protegía al caballo del sol. La cruz figuraba en el gallardete de la lanza y en el extremo izquierdo de los escudos.

El equipo personal constaba de:

Dos camisas, dos pares de calzas, un para de calzones, un sayón, una capa blanca, una túnica de invierno y otra de verano, un cinturón, una servilleta para la mesa, una cuchara, un tenedor, un cuchillo, una navaja, un caldero, un cuenco, una toalla y una manta gruesa y otra ligera.

Todos estos objetos eran entregados a cada caballero y tenían que cuidarlos siempre, todo tenía que estar limpio, se dejaban crecer el pelo. Su alimentación era vegetariana, aunque en casos extremos raramente comían carne. Aunque se podía comer carne tres veces por semana como máximo.

Una vez terminó el Gran Maestre de entregar sus  pertenencias, se marcharon hacia el condado de Cataluña, y de ahí otra vez hacia Tierra Santa.

Septiembre de 1180.Enrique de Ledesma abandonó el castillo, para iniciar y hacer el bien por los demás, y hacer un largo camino por todos los pueblos de la Península Ibérica, visitar y proteger sus santos lugares.

 

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ENRIQUE DE LEDESMA EL PROTAGONISTA DE ESTA NOVELA

ENRIQUE DE LEDESMA EL PROTAGONISTA DE ESTA NOVELA

ENRIQUE DE LEDESMA ES EL PROTAGONISTA DE CAMINOS DE UN TEMPLARIO. UN CABALLERO QUE LUCHA POR LA VERDAD, LA IGUALDAD Y JUNTO A LOS MÁS HUMILDES. NO LE IMPORTÓ HACER EL VIAJE MÁS LARGO Y PELIGROSO DE SU VIDA, IR A TIERRA SANTA. UN HOMBRE ÚNICO CON UN ENORME CORAZÓN. CONOZCAN A ENRIQUE, EL CABALLERO TEMPLARIO QUE CAMBIÓ TIERRA SANTA. http://www.smashwords.com/books/view/407884.

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